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viernes

Rock pesado en Panamá

Dicen en Panamá que desde la invasión estadounidense del 20 de diciembre de 1989 no se veían tantos helicópteros sobrevolando la ciudad. Esa vez, tropas de la 82 División Aerotransportada de Estados Unidos enviadas por orden del presidente George Bush padre bombardearon el barrio En Chorrillo, donde estaban ubicados los cuarteles donde se alojaba el presidente Manuel Noriega. Hombre de la CIA y protegido de los organismos de seguridad estadounidenses, Noriega de pronto se convirtió en enemigo público de Washington.
¿Sabían los estrategas de la Casa Blanca que Noriega era el asesino y narcotraficante que a fines de los '80 llegó a ser para los medios de comunicación masivos? Sí, pero mientras les sirvió para combatir al sandinismo, entre otros "favores", no tuvieron problemas en bancarlo. El caso es que cuando se quisieron deshacer de él aparecieron denuncias de su relación con el cártel de Medellín, que comandaba Pablo Escobar, y de sus tendencias homicidas contra opositores políticos. Así fue que un contingente de unos 26 mil soldados de elite inició el ataque para expulsar del poder al gobierno que antes había hecho lo posible por mantener en el poder.
Hubo un hecho tragicómico en la denominada Operación Causa Justa, que costó la vida a unos 6000 panameños inocentes de todos esos delitos compartidos. Porque tras los profusos tiroteos contra el búnker de Noriega, el dictador temía por su vida y se refugió en la Nunciatura Apostólica de Panamá. Como una agresión a la sede católica hubiese sido demasiado incluso para un gobierno como el de Bush padre (que por otro lado, había sido director de la CIA cuando Noriega era "amigo de la casa"), los invasores colocaron los equipos de música más poderosos frente al edificio y pusieron rock pesado a todo volumen. Unas horas más tarde, ante la alteración de sus anfitriones eclesiásticos, Noriega se entregó mansamente. Juzgado en Miami, fue condenado en 1992 a 40 años de prisión. En 2011, tras haber cumplido parte de su sentencia en Estados Unidos por narcotráfico y otra en Francia por lavado de dinero, regreso a Panamá, donde todavía debe pagar por sus crímenes políticos.
Ahora los helicópteros sobrevolaban Panamá como parte de la custodia de Barack Obama, que viajaba al país centroamericano para participar de la Cumbre de presidentes americanos más caliente desde aquella de 2005 en Mar del Plata en que un grupo de díscolos le dijo No al ALCA a George Bush hijo en persona.
Al anunciado regreso de Cuba a este foro continental, una posibilidad abierta con la reapertura del diálogo entre Washington y La Habana iniciado en diciembre pasado, se sumó la avanzada de Obama sobre el gobierno venezolano. Lo que levantó protestas y críticas de un amplio abanico de mandatarios latinoamericanos que no saldrían jamás en defensa de Noriega, pero no aceptan esa imagen de los golpes de Estado auspiciados y financiados por Estados Unidos, desde el del guatemalteco Jacobo Arbenz hasta el de Salvador Allende y la dictadura argentina. Y tampoco admiten golpes institucionales como los que derrocaron a Manuel Zelaya o Fernando Lugo.
Por esta razón, Obama le bajó un poco los decibeles al rock pesado que había desplegado contra el presidente Nicolás Maduro cuando firmó el decreto en que declaraba a Venezuela como una amenaza contra Estados Unidos. Así fue que en una entrevista con la agencia española EFE dijo que no cree que "Venezuela sea una amenaza para Estados Unidos y Estados Unidos no es una amenaza para el gobierno de Venezuela", y se promovió como abierto al diálogo con Caracas. Eso sí, dijo que está "preocupado por cómo el gobierno venezolano sigue esforzándose por intimidar a sus adversarios políticos".
La actitud de fiscal de la democracia y los derechos humanos que se atribuye la dirigencia estadounidense es el principal escollo para un buen entendimiento entre vecinos incómodos como los países latinoamericanos y los de origen anglosajón. A eso se refieren quienes llaman a esas acciones unilaterales como injerencia en los asuntos de otras naciones. El jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, lo expresó en su tono ácido cuando le recordó a la subsecretaria para Asuntos Hemisféricos de EE UU, Roberta Jacobson, que había cuestionado la marcha de la economía vernácula, que "no está bien eso de mirar la paja en el ojo ajeno". Una frase adecuada sobre todo si se destaca que el mismo día un afrodescendiente era asesinado por un policía en North Charleston, en el enésimo caso de gatillo fácil racial en los últimos meses en ese país.
Que Panamá iba a ser un escenario de debates, polémicas y enfrentamientos era un tema clavado por el regreso de Cuba y el embate contra Venezuela. Y las expectativas no resultaron defraudadas. Un grupo de 25 ex presidentes latinoamericanos, todos ellos de derecha y que no pudieron dejar herencia política en los nuevos tiempos que se viven en la región, se juntaron con el no menos derechista español José María Aznar para emitir una declaración donde hablan del "silencio complaciente" de los actuales mandatarios sobre la situación venezolana. Como era de prever, también dijeron que convocarán a otras fuerzas de la región e incluso a demócratas y republicanos de Estados Unidos en esta cruzada en defensa de "la libertad y la democracia". A esta lista de antichavistas se unió semanas atrás el representante del PSOE  Felipe González, que se presentó como defensor de dos dirigentes opositores presos en Venezuela, junto con otro puñado de ex presidentes latinoamericanos.
No muy lejos de allí, un grupo de opositores al gobierno cubano habían organizado un foro contra el acercamiento de Obama con Raúl Castro. El gobierno cubano lanzó una protesta inmediata contra la presencia en Panamá de Félix Rodríguez Mendigutía, un antiguo miembro de la CIA que participó en decenas de ataques terroristas contra la revolución cubana y es considerado como el asesino del Che Guevara.
Las autoridades cubanas salieron a denunciar la presencia del agente, a quien sindican como ligado a la CIA desde que Fidel Castro y el Che tomaron el poder en La Habana, en 1959. "Comenzó a entrenarse, en una base del Canal de Panamá, en explosivos, demoliciones, sabotajes y otras técnicas de operaciones encubiertas" (…), sus acciones subversivas se extienden por Cuba, Uruguay, Brasil, Costa Rica, Honduras, Guatemala y El Salvador, entre otras naciones de nuestro continente", señaló Ricardo Guardia Lugo, presidente de la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae), en una carta pública dirigida a los organizadores del Foro de la Sociedad Civil que se realizó en paralelo.
Rodríguez Mendigutía, de 73 años, participó en la invasión de Playa Girón y es otro de los vinculados con el escándalo Irán- Contras, para contribuir con actividades ilegales en la financiación de los grupos antisandinistas en los primeros años '80. Noriega era la otra pata del "negocio". Pero fundamentalmente será recordado por haber sido el agente enviado por la CIA a Bolivia en 1967 cuando se confirmó la presencia del Che en Ñancahuazú, donde fue encubierto bajo la personalidad del empresario Félix Ramos. Fue el que envió al Batallón Ranger a La Higuera, donde fue capturado el guerrillero argentino-cubano.
La actitud de Obama en relación con lo que por sus pagos se conoce como "el patio trasero" es ambigua. Por un lado está buscando un acercamiento, no por propia voluntad sino por la fuerza de los hechos, como sucede con Cuba. Pero por el otro quiere demostrar que no es blando y entonces "castiga" a gobiernos que lo enfrentan. El caso de Venezuela es paradigmático. Como una muestra de que piensa ir un paso más adelante, intenta ahora minar parte de sus apoyos en el Caribe. Por eso, antes de hacer escala en Panamá pasó por Jamaica, donde se reunían los países del Caribe nucleados en el Caricom. Espera poder torcer voluntades prometiendo petróleo subsidiado, como le viene entregando Venezuela desde la época de Hugo Chávez.
Otra forma de poner rock pesado en la región caribeña, como hace un cuarto de siglo.

Tiempo Argentino
Abril 10 de 2015

Ilustró Sócrates


Felipe González, el lobista exquisito

El 10 de noviembre de 2007, en plena Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado en Santiago de Chile, el líder bolivariano Hugo Chávez increpó en forma persistente al presidente de gobierno español por la injerencia de un ex jefe de estado hispano en la situación interna de Venezuela.  La incomodidad del PSOE  José Luis Rodríguez Zapatero era evidente. ¿Cómo defender  al PP José María Aznar, que viajaba con frecuencia para asistir a encuentros en ONG de la derecha y en contra del gobierno chavista? La frutilla del postre fue el ya famoso "¿Por qué no te callas?" con que el rey Juan Carlos I intentó silenciar las denuncias del mandatario venezolano.
Pasaron casi ocho años. España ya no es la orgullosa nación que se pretendía faro para las naciones latinoamericanas, donde había desembarcado una década comprando a precio de ganga bancos, medios de comunicación y empresas proveedoras de servicios. La crisis que se desató en 2008 golpeo fuerte en España y paralelamente al abrupto crecimiento del desempleo se fue destapando una extendida trama de corrupción en la dirigencia política. Las denuncias también llegaron hasta el Palacio de la Zarzuela y Juan Carlos de Borbón eligió abdicar a favor de su hijo Felipe antes que seguir enfrentado el descrédito de la casa real.
El PP llegó con su receta de recortes al poder en 2012 y ambos partidos terminaron envueltos en las críticas más feroces de la sociedad. Hasta que un grupo de jóvenes irreverentes se calzó la protesta al hombro, elaboró el concepto de que todos forman parte de una casta y se convirtió en una amenaza para el bipartidismo que se enseñoreaba en la península desde la Constitución de 1978.
La crisis política hace temblar al PP, en el gobierno, pero también a la oposición socialista. Rápida de reflejos, la presidenta de la Junta de gobierno de Andalucía, un feudo del PSOE, adelantó elecciones. Enric Juliana, periodista de La Vanguardia, sostiene con bastante buen criterio que la jugada de Susana Díaz apuntaba a poner en un aprieto a Podemos, el partido de los irreverentes fundado por Pablo Iglesias y un grupo de intelectuales muy cercanos al populismo latinoamericano. Y fundamentalmente a no seguir perdiendo adeptos. Juliana ve detrás de esta movida a un gran titiritero, Felipe González Márquez. La estrategia funcionó bastante bien: el domingo pasado el PSOE mantuvo la misma cantidad de bancas que tenía, 47; el PP se desbarrancó y de 50 escaños le quedaron 33, al tiempo que Podemos sumó 15. Para un debut no está mal, pero la expectativa era mayor. El PSOE, a su vez, salvó los papeles, aunque en realidad perdió 118 mil votos en relación a 2012.
No espero nada Felipe González para anunciar un viaje a Venezuela donde asumiría la defensa de dos dirigentes opositores presos por conspirar contra el gobierno, Leopoldo López y Antonio Ledezma. Hombre de mirada gatuna como lo definen los analistas españoles, el ex jefe de Estado que más duró en su cargo desde la vuelta de la democracia a ese país apuntaba a sostener a sus amigos latinoamericanos. Pero en medio de una campaña mediática que hostiliza a Podemos con los peores brulotes –entre los cuales figura en primer término el de "chavistas" porque efectivamente colaboraron en trabajos con el gobierno bolivariano– Felipe no se iba a perder la ocasión de embestirla contra el presidente Nicolás Maduro para pegarle a Pablo Iglesias.
Alguna vez Felipe González Márquez fue Isidoro. Eran los últimos años del franquismo y el joven abogado laboralista sevillano utilizaba ese "nom de guerre" como clandestino en sus tiempos de militancia en el socialismo, un partido que todavía mantenía entre sus premisas el marxismo. A los 32 años, en Suresnes, Francia, los exiliados lo eligieron secretario general del PSOE. Dicen que con el apoyo explícito de sus aliados de la Internacional Socialista, el italiano Pietro Nenni, el sueco Olof Palme y el alemán Willy Brandt entre ellos. Un año más tarde, a la muerte del dictador, Isidoro pasó a ser Felipillo, el joven e impetuoso líder de la izquierda admitida por el régimen. El poder le llegaría recién en 1982. Ocupó el cargo hasta 1996.
Se fue envuelto en cuestionamientos por el combate a ETA con un grupo parapolicial llamado GAL, una rémora de la Triple A de Argentina. También por haber instaurado modalidades de contratación de trabajadores que fueron cada vez más a la baja.
Fuera del gobierno también lo esperaba una carrera brillante. Sería personaje habitual de consulta de gobiernos y empresas por sus relaciones con gobiernos de todo el mundo, especialmente de América Latina. Y sería sumado al Comité de Sabios de Europa, un grupo de celebridades que se supone que piensan el futuro del continente.
La palabra lobista, con que lo definió Maduro estos días, ya le cabía en la era del neoliberalismo, y en 2010 González fue designado oficialmente consejero de la empresa Gas Natural Fenosa, con intereses incluso en Argentina.
Cuando el modelo privatista entró en crisis, González también salió a defender al establishment. Así fue que viajó de urgencia a Buenos Aires a fines de diciembre de 2001. Quería convencer a Fernando de la Rúa de que no renunciara. Sabía que con el representante aliancista iba a caer la Convertibilidad y con ello las increíbles ganancias de las empresas españolas durante esos tiempos. Llegó tarde, cuando aterrizó De la Rúa ya se había tomado el helicóptero. Eso no impidió que intercediera ante sus sucesores, con menor suerte a medida que el kirchenirsmo se fue consolidando con otro proyecto. Para colmo, en el resto del continente surgieron gobiernos menos proclives a recibirlo.
A Felipe González, sin embargo, todavía le quedan amigos en la región. En diciembre pasado, Juan Manuel Santos le otorgó la nacionalidad colombiana. "Es un ser extraordinario", lo definió Santos. "He estado vinculado una parte de mi vida política muy importante a América Latina y dentro de ese vínculo ha tenido un lugar siempre especial Colombia", respondió el sevillano, tras calificarse de tan español como colombiano.
En la vida privada tampoco le fue mal. Separado de su primera esposa luego de 39 años de matrimonio, se volvió a casar con una mujer 17 años más joven, María del Mar García Vaquero. Con ella compraron un campo de 49 hectáreas en Extremadura donde construyó una mansión de 600 metros cuadrados. Un artículo de la revista Vanitatis asegura que el terreno donde se erigió la finca El Penitencial costó 425 mil euros. Para adquirirla, recuerda el magazine de chismes de ricos y famosos, vendió una casa en Tánger de 5000 metros cuadrados a orilla del mar que tenía con su ex esposa, Carmen Romero. La compradora es la familia real saudita. La ocupante, señala la publicación, es la "princesa Lalla Meryem, la hermana díscola del rey de Marruecos".
Tentado de hacer otra alianza continental, González quiere sumar a su cruzada en tierras de Bolívar a los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso, de Brasil, Luis María Sanguinetti, de Uruguay, y  Ricardo Lagos, de Chile. El canciller español, José García Margallo, le deseó suerte porque, declaró, "defender las libertades, los derechos humanos y el estado de derecho es una tarea muy digna".
Pero no sólo de lo que la dirigencia española –"la casta, diría Podemos– considera Derechos Humanos o democracia viene a hablar. También, según el corresponsal en Washington del diario El Mundo de España, va a dar lecciones de economía. Anota Pablo Pardo en el periódico madrileño que en una charla en el Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS por sus siglas en inglés) Felipe González  Márquez estimó que el problema más grave que padece la Venezuela de estos días es económico. "Tienen que sentarse a hablar gobierno y oposición y después hablar con los sectores productivos y hacer un plan de ajuste porque, con el 15% de déficit de la Administración central –que no incluye los de las provincias–, es imposible que el país salga adelante, y menos aún con el petróleo a la mitad de lo que valía hace 4 meses."
Más claro…

Tiempo Argentino
Marzo 27 de 2015

Ilustró Sócrates

La pelea por el nuevo orden económico mundial



Los discursos del ministro de Economía Axel Kicillof y del canciller Héctor Timerman en la sede de la OEA apuntaron no sólo a medidas concretas y efectivas para terminar con el flagelo de los fondos buitre. La intervención en el organismo creado a petición de los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial busca abrir la cancha hacia el establecimiento de otro orden de las finanzas y la economía internacionales.
Cuando en junio pasado la presidenta Cristina Fernández arengó a los asistentes a la cumbre del G77+China en Bolivia sobre la trascendencia de crear un nuevo orden mundial, no hacía más que repetir un viejo anhelo de las naciones expoliadas durante siglos por el capitalismo más salvaje.
En diciembre, sin ir más lejos, se cumplirán 40 años de la expresión Nuevo Orden Económico Internacional, que se popularizó durante la VI Asamblea Especial de las Naciones Unidas de 1974. Algunas de las cuestiones tratadas entonces tienen una validez cada vez más imperiosa hoy para los países que buscan un lugar bajo el sol.
Aquella vez la ONU dictó la Resolución 3281 que habla de los derechos y deberes económicos de los estados. Junto a la Resolución 1803 de diciembre de 1962, integran un corpus que, de ponerse en práctica, modifican sustancialmente las relaciones económicas internacionales. La más antigua, que trata sobre la soberanía permanente de los recursos naturales, es utilizada como base para el debate que se plantea la Unasur sobre la cuestión, a instancias del secretario del organismo regional, el venezolano Alí Rodríguez.
Algunas de las conclusiones de la propuesta de 1974 podrían suscribirse hoy sin cambiar una coma.
* Aliviar la carga de la deuda exterior, e incluso condonarla a los países de menor desarrollo.
* Reducir o eliminar los derechos arancelarios de los países centrales.
* Afirmar el derecho superior de los Estados sobre la propiedad enclavada en sus límites territoriales.
* Aumentar el peso de los países subdesarrollados en el FMI.
Pero el término Nuevo Orden Mundial (NOM) no siempre fue utilizado para al defensa de los débiles. En los años 20 lo popularizó el entonces presidente estadounidense, Woodrow Wilson, quien impulsaba la Sociedad de las Naciones. Se entiende: los Estados Unidos aparecía como ganador de la I Guerra y quería repartir las cartas nuevamente.
En los '90 sería George Bush padre el que recurriría a ese artilugio, durante la Guerra del Golfo. Ese país terminaba de ganar la Guerra Fría, y tras el derrumbe de la Unión Soviética no había quien le discutiera si un Nuevo Orden Mundial aplicaba en el sentido que le quería dar la Casa Blanca. "Cuando termine todo esto (por la operación Tormenta del Desierto) queremos ser los sanadores. Queremos hacer cuanto podamos por facilitar lo que con optimismo yo llamaría un Nuevo Orden Mundial", dijo Bush padre en enero de 1991.
Ocurre que la búsqueda de un Nuevo Orden es otra de las marcas de fábrica de los estadounidenses. Como que detrás del billete de dólar está la imagen que en 1872 diseñó William Barton donde se ve claramente –debajo de la conocida pirámide coronada con el Ojo de la Providencia– la frase "Novus Ordo Seclorum" (Nuevo orden de los siglos).
Pero el NOM de Bush tuvo vuelo corto. Así lo reflejó hace poco Eric Posner, docente en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chicago en un artículo en la revista Foregin Policy. "Lo siento EE UU, pero el nuevo orden mundial está muerto", se tituló el trabajo en que el experto en Derecho Internacional señalaba que, contra las declaraciones de Barack Obama sobre el accionar del presidente de Rusia en Ucrania, "no es Putin quien tira al mundo al pasado". Para Posner, es Obama quien insiste en hablar y actuar como si todavía estuviéramos en el 1991.
La pelea de la Argentina contra los fondos buitre encontró una gran cantidad de apoyos. Este martes se sumó un aliado transatlántico que no trascendió mucho en los medios y seguramente tendrá poca incidencia, al que vale la pena escuchar para entender el trasfondo de la cuestión.
Se trata de Pablo Iglesias, el joven docente español de la Universidad Complutense de Madrid que dio el batacazo en las europarlamentarias con una nueva agrupación, Podemos. Al asumir la banca por España en Estrasburgo, el mediático licenciado en Derecho y Ciencias Políticas lanzó un discurso que generó resquemores. Algunas de sus frases podrían tranquilamente ser suscriptas por funcionarios de la región.
* "El mejor patrimonio de Europa es la voluntad de sus ciudadanos de ser libres y no ser siervos de nadie. No ser siervos de nadie, señorías, eso es la democracia."
* "Nuestros pueblos no son menores de edad, ni colonias de ningún fondo de inversiones, no conquistaron y defendieron su libertad para entregársela a una oligarquía financiera."
* "De América Latina aprendimos que la deuda externa está diseñada para ser impagable, y que los países que más han crecido lo hicieron con una quita sustancial y una auditoría pública de su deuda."
* "La deuda es hoy un mecanismo de mando y saqueo de los pueblos del sur. Eso es lo que está sucediendo en esos países que, con marcado racismo, algunos denominan PIGS (cerdos)."
Gran polemista y de sólida formación, Iglesias suele insistir en que los países europeos están en manos de una casta de políticos que viven a expensas de los ciudadanos que los votan para otra cosa de la que terminan haciendo. "Es escandalosa la facilidad con que se mueven aquí los lobbies al servicio de grandes corporaciones así como las puertas giratorias que convierten a los representantes de la ciudadanía en millonarios a sueldo de grandes empresas. Hay que decirlo alto y claro: esta manera de funcionar hurta la soberanía de los pueblos, atenta contra la democracia y convierte a los representantes políticos en casta."
Esperanza Aguirre, la ex presidenta de la Comunidad de Madrid y dirigente ultraconservadora del Partido Popular le respondió desde su blog. "El éxito (…) de Podemos, ese grupo mitad bolivariano y mitad marxista-leninista, ha estado basado en la repetición machacona de su voluntad de acabar con la 'casta'." Y agrega la señora Aguirre, en , es algo que acaso justifica a Iglesias: "Juegan estos bolivarianos marxistas con una realidad indudable: los españoles están descontentos con sus políticos. Lo demuestran las encuestas y basta escuchar cualquier conversación en la calle para comprobarlo". Pero ni se le ocurre cuestionar al mundo financiero y menos a las puertas giratorias.
De hacerlo, debería comenzar por el líder del PP y ex presidente del gobierno José María Aznar, que en abril cumplió diez años fuera del poder y "juntándola en pala" con asesorías empresariales, conferencias y libros. "Aznar ha colocado a su laboratorio de ideas, FAES, en el primer puesto de España, colaborado con universidades americanas, dado conferencias y asesorado a multinacionales. Ha ganado mucho dinero y estilizado su físico", dice un artículo del diario El País sobre el Aznar fuera del gobierno. Y detalla las amistades con las que se codea y con las que a veces comparte escenarios a razón de 200 mil euros por conferencia. "Mantiene una relación cordial con el matrimonio Clinton, familiar con el clan Bush, fructífera económicamente con los Vulcanos (el antiguo equipo de Bush) y sus empresarios colindantes, e ideológicamente a salvo junto a los miembros del ala más dura del Partido Republicano, como Marco Rubio, Mitt Romney, Jon Huntsman, la familia Díaz-Balart, John Bolton, Newt Gingrich o Ileana Ros-Lehtinen". Todos ellos hostiles a los gobiernos progresistas de América Latina y particularmente al de Cristina Fernández.
Rubio, en su libro Un hijo americano, reconoce los aportes a su campaña de 2012 de Paul Singer, "un joven empresario y donante conocido de Nueva York" y de Dan Senor. Singer –el dueño del fondo más agresivo en contra el país– y Senor son estrechos colaboradores del ex candidato republicano Mitt Romney.
La FAES (Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales) pretende convertirse en la gran escuela para la formación de cuadros neoliberales en América Latina. A ella adhiere con fervor el alcalde porteño, Mauricio Macri. Aznar, también se sienta en el directorio de multinacionales como el multimedios Murdoch, la minera Barrick Gold y la eléctrica Endesa, entre otras. Asesorar no es extraño a otro ex presidente español, el socialista Felipe González, que también tiene silla en la proveedora de gas Fenosa. Hay al menos 43 ex ministros de ambos partidos que cruzaron las puertas giratorias hacia el ámbito privado aprovechando sus contactos. La lista de estadounidenses es mayor y más peligrosa tanto para la economía mundial como para los conflictos bélicos.
Ah, José María Aznar Botella, el hijo del ex presidente del gobernó español y de la actual alcaldesa de Madrid Ana Botella, se asoció al fondo buitre Cerberuis para la gestión de los créditos impagos al quebrado banco español Bankia.

Tiempo Argentino
Julio 4 de 2014

Ilustración: Sócrates

domingo

Irak, territorio peligroso

El 20 de marzo de 2003 una coalición formada a las apuradas por el entonces presidente George W. Bush cumplía el sueño que había desvelado a su progenitor: invadir Irak. El argumento para la avanzada contra el líder Saddam Hussein era «desarmar a Irak de armas de destrucción masiva, poner fin al apoyo brindado por Hussein al terrorismo y lograr la “libertad” del pueblo iraquí», razones expuestas en una asamblea de la ONU donde se buscó el apoyo internacional a la intervención por el secretario de Estado, Colin Powell, el general de cuatro estrellas que en 1991 había dirigido la Operación Tormenta del Desierto, el primer intento estadounidense de apropiarse de las reservas petrolíferas del país, en 1991.
George W. encontró la excusa –para convencer a un puñado de gobiernos amigos y neutralizar las quejas de los ciudadanos bienpensantes– en la paranoia desatada por los ataques del 11 de setiembre de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York. Irak aparecía en este contexto como un capítulo necesario en la batalla contra «el eje del mal». El primero había sido Afganistán, año y medio antes. La alianza invasora, que logró anuencia en la ONU, fue secundada por un exultante Tony Blair, a la sazón primer ministro británico y un no menos entusiasmado José María Aznar, presidente del gobierno español y furibundo representante del ala más neoliberal dentro de la dirigencia europea, a la vez que impulsor de ese ideario en el resto del planeta. La historia viene a cuento en estos días en que el clima prebélico se enseñorea en Ucrania y las campañas destituyentes buscan un objetivo similar en Venezuela. No es casual que el dúo Aznar-Bush haya también protagonizado el golpe contra Hugo Chávez en abril de 2002 y fueran los únicos en reconocer al efímero gobierno surgido de esa intentona. Irak, en tanto, se convirtió para Estados Unidos en la representación de un fracaso que atormenta a la dirigencia política, que ahora no encuentra la forma de justificar otra invasión ante el temor de que las cosas se le vayan de madre, como ocurrió en esas últimas incursiones armadas. Esto se hizo evidente en la respuesta del presidente Barack Obama ante el parate al que lo obligó el ruso Vladimir Putin el año pasado sobre una posible intervención en Siria; una debilidad que ya había mostrado en la secundaria participación que Washington tuvo en el derrocamiento de Muammar Khadafi en 2011.
Para España, Irak también es una piedra en el zapato, aunque, por otro lado, ofrece oportunidades de negocios que, en el marco de la colosal crisis económica de la península, son unas de las pocas salidas para algunas de sus empresas golpeadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria en 2008.
 

Periodistas go home
Grupos de periodistas de todo el mundo se habían afincado en Bagdad a poco de la invasión para cubrir en vivo y en directo el acontecimiento, pero Estados Unidos había aprendido del fracaso de Vietnam, y el Pentágono no tenía entre sus planes dejar que los periodistas estuvieran metiendo las narices en donde podían resultar molestos. Porque una cosa es la «libertad de prensa» como estrategia de marketing político y otra es revelar los bárbaros procedimientos usuales en toda guerra que escandalizarían a cualquier ciudadano que se precie de civilizado.
El 8 de abril de 2003, un carro de combate se acercó peligrosamente al Hotel Palestine, de Bagdad, que alojaba a numerosos periodistas de todo el mundo. Según el informe oficial, una compañía del comando de la 3ª División de Infantería del Ejército estadounidense repelía un ataque desde la otra orilla del río Tigris, justo en la misma línea del hotel. Un tanque M1 Abrams disparó su cañón, que impactó directamente en el edificio. Hubo tres bajas por demás elocuentes hoy día: un periodista ucraniano, Taras Protsyuk; un jordano, Tarek Ayub; y un español, el camarógrafo José Couso Permuy.
Después saldrían a la luz algunos datos impactantes. El primero y más perturbador, que no había armas de destrucción masiva en Irak. Luego, que el ataque al hotel fue una provocación que dio resultados: no hubo muchos periodistas más hurgando entre las tropas invasoras. Finalmente, que Couso era un trabajador que estaba en Irak con un contrato basura del canal Telecinco. Y finalmente –a través de una filtración de WikiLeaks–, que el embajador de Estados Unidos en España, el cubano anticastrista Eduardo Aguirre, presionó al gobierno para que parara toda investigación. Sin embargo, la causa terminó en manos de un juez, Santiago Pedraz, quien desafió el «orden establecido» y ya en 2007 procesó a los tres tanquistas –el sargento Thomas Gibson, el capitán Philip Woldrford y el teniente coronel Philip de Camp– por un delito contra la comunidad internacional. Tres años más tarde ordenó la detención  de los militares acusados de crímenes de guerra, por lo tanto imprescriptibles. Ese exhorto fue dictado bajo la jurisdicción universal para combatir delitos contra la humanidad; una legislación que le había permitido al juez Baltasar Garzón perseguir crímenes cometidos por las dictaduras de Argentina y Chile.

No obstante, ocurre que esta España que votó al Partido Popular de Aznar y depositó en el gobierno a Mariano Rajoy, decidió que no quiere más problemas con aliados poderosos por hacer justicia donde quiera que se hubiesen cometido tropelías contra el género humano. Así, este 15 de marzo entró en vigor una ley que limita la aplicación de la justicia universal, motivada por la respuesta del gobierno chino contra un magistrado que aceptó la denuncia de un ciudadano de Tíbet contra ex mandatarios de China a los que imputa de genocidio. El único juez que desafió, hasta ahora, ese verdadero aval a la impunidad, es precisamente Pedraz, que sigue sin aceptar que el caso Couso se pierda en el olvido.

El infierno de cada día
En diciembre de 2011, el presidente Obama cumplió a su manera con una de sus promesas electorales y evacuó a los últimos soldados estadounidenses que quedaban en Irak, aunque dejó contingentes de «contratistas» privados que abultan el plantel de la embajada en Bagdad hasta una cifra que ronda los 18.000. Así como Vietnam fue un baldón en la historia bélica de Estados Unidos para las generaciones anteriores, Irak es una afrenta para la sociedad actual. Obama llegó al gobierno montado en la irritación que aún hoy provoca esa incursión que, además, fue hecha sobre una mentira.
Según el sitio www.costofwar.com, en la aventura iraquí murieron 4.801 soldados regulares de Estados Unidos y 1.455.590 nativos del país asiático,  mientras que la cifra de desplazados por la violencia trepa hasta los 2 millones en un país de 33 millones de habitantes.
La incursión estadounidense profundizó las diferencias en un territorio pergeñado por el imperio británico en torno a tres comunidades poco propensas a formar una unidad: una mayoría musulmana chiíta (60%), una minoría sunnita (20%) y una región que corresponde a parte de la mayor nación sin territorio propio del mundo, los kurdos. Saddam era sunnita y durante su mandato ese sector  tenía una influencia decisiva. Los estrategas de Washington buscaron una salida «democrática», haciendo aprobar una Constitución y armando elecciones para conformar un gobierno parlamentarista, con un primer ministro y un presidente como símbolo de la unidad, a la manera de un rey europeo. Hoy, ese cargo lo ocupa el kurdo Yalal Talabani. Los sunnitas nunca aceptaron ir a las urnas y protestan por ser discriminados, además de que el antiguo partido oficialista, el Baath, tiene prohibido ocupar cargos públicos.
Desde entonces se mantiene una guerra civil larvada, con atentados casi cotidianos que dejan un tendal de víctimas, que las autoridades atribuyen a sunnitas y que los medios internacionales ya casi ni registran. Según cálculos de la ONU, 8.868 personas murieron en 2013, víctimas de este tipo de ataques, de las que 7.818 eran civiles, en lo que constituye la mayor cifra de víctimas en cinco años, y sólo este año unas 140.000 personas tuvieron que dejar sus casas en la provincia  de Al Anbar, acosados por la violencia.
La ONU también alerta sobre la vecina Siria, donde fuerzas rebeldes apoyadas por Occidente intentan derrocar al gobierno «baathista» de Bashar al Assad a un costo en vidas humanas que supera en tres años los 144.000 . Una comisión de ese organismo computó cientos de grupos extremistas en Siria; entre ellos, el Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL), acusado de cometer las mayores atrocidades.
Dentro de Irak las cosas no son mejores, y miembros de una de la agencias de seguridad que ofrecen mercenarios –la ex Blackwater, actual Adcademi– fueron acusados de utilizar a niños para saciar las apetencias sexuales de sus «contratistas». Por estas semanas se debatía  la «ley Jaafari», que retrotrae los derechos de la mujer  y permite que un hombre pueda tener de esposa  a niñas de hasta 9 años. En Estados Unidos, mientras tanto, el gobierno federal dio su aval a un estudio de la Universidad de Arizona sobre el uso de la marihuana para tratar el trastorno de estrés postraumático en ex combatientes. La Administración de Asuntos de Veteranos de Guerra estima que sufre ese mal entre un 10% y un 20% de los soldados que vuelven de Irak y Afganistán.
Pero aparte del petróleo que fluye a raudales desde sus entrañas, Irak es una fuente de oportunidades única. «El país ha salido de una guerra civil salvaje y necesita importarlo todo», señalaron hace no mucho empresarios españoles, emocionados con la posibilidad de reconstruir todo lo que la guerra viene destruyendo desde hace casi 11 años. Un programa de inversiones de aquí a 2017, aprobado por el gobierno del primer ministro Nuri al Maliki, proyecta destinar más de 356.000 millones de dólares para rubros como la construcción, los servicios, la agricultura, la educación, el transporte y la energía. Ninguno de los viejos aliados se quiere perder el negocio.

Piratas petroleros en Libia

Desde el asesinato de Muammar Khadafi, en octubre de 2011, Libia es una tierra en llamas. Al igual que Irak, el país africano era un mosaico que sólo el liderazgo del líder podía mantener unido. Por supuesto que entre los objetivos de la coalición europeo-estadounidense no estaba mantener la paz ni la unidad territorial. Por eso, desde hace tres años, Libia es un polvorín, lo que se pudo percibir en setiembre de 2012, cuando el embajador de Estados Unidos, Christopher Stevens, moría en un ataque en Benghazi, la capital de Cirenaica. La región, rica en petróleo, había sido clave para desestabilizar a Khadafi y ahora busca independizarse para no tener que compartir sus ingresos con el resto del territorio. El 10 de marzo último, el Parlamento de Libia –un órgano legislativo provisional, como lo es aún todo el gobierno de ese país– destituyó al primer ministro, Ali Zeidán, y designó en su lugar al titular de Defensa, Abdullaa Al Zani. Las razones muestran en profundidad el estado de la nación.
Unos días antes, un buque cisterna, el Morning Glory, partía del puerto de Sirte cargado de petróleo que no había sido declarado al gobierno central. El premier acusó a secesionistas de Cirenaica de pretender burlar el control del estado central y también al gobierno de Corea del Norte de apoyar a los «rebeldes» a los que ahora vincula con el «antiguo régimen». Pero el resto de los parlamentarios lo acusó a él de no tener capacidad de liderazgo para mantener la unidad del país. Esperan que su sucesor pueda hacerlo a punta de pistola, sólo que los rebeldes también tienen armas y entre sus planes no figura entregarlas. Comandos de la Marina de Guerra estadounidense tomaron el control del petrolero una semana más tarde. Norcorea negó que ese buque estuviera bajo su bandera, como se dijo al principio y, por lo que declararon los captores, la nave circulaba «sin nacionalidad conocida». Todavía nadie dijo para qué empresa era la carga, que en realidad es lo que importaría.

Revista Acción
Marzo 31 de 2014

viernes

Jaque al rey Juan Carlos

Como se hizo costumbre, el rey Juan Carlos I de Borbón habló por cadena nacional para la celebración de la Navidad. Pero esta vez no fue un mensaje vago sobre el significado de la festividad cristiana y tampoco fue en absoluta cadena: en el País Vasco y Cataluña, por distintas razones, hubo canales que eligieron estar fuera de la emisión. No es para menos: el punto central del mensaje fue el delicado momento que vive España y el incierto futuro que le espera al país ibérico en 2014.
Por eso, Juan Carlos –y siempre en los términos en los que un discurso monárquico puede ser explícito– deslizó conceptos que hablan de lo esencial sin necesariamente ponerle nombre y apellido. Dijo, por ejemplo, que "la dificultad para alcanzar soluciones rápidas (a la crisis económica), así como los casos de falta de ejemplaridad en la vida pública, han afectado al prestigio de la política y de las instituciones".
Todos entendieron que se refería a las causas por corrupción que envuelven a la dirigencia del Partido Popular, el del presidente del gobierno, Mariano Rajoy, acusada de cobros irregulares de aportes empresariales. Pero también el sayo le cabe a su yerno, el ex deportista Iñaki Urdangarín, y la esposa, la infanta Cristina, hija del medio del rey, en un caso de desvío de fondos públicos hacia cuentas personales. El monarca, en ese sentido, se explayó algo más al agregar: "Sé que la sociedad española reclama hoy un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social, que satisfaga las exigencias imprescindibles en una democracia."
Pero a renglón seguido introdujo el otro problema que acosa a la sociedad peninsular: el tema de la independencia de Cataluña, la región más rica del reino pero una de las más castigadas por la deuda. "Hay voces en nuestra sociedad que quieren una actualización de los acuerdos de convivencia", registró el rey. Por eso intentó, en su mensaje navideño, dejar en claro que su apuesta es tratar de mantener la cohesión del país, tironeado no sólo por las ansias separatistas catalanas sino por las de otras regiones que están esperando "ver las cartas" de cómo se resuelva el entuerto entre Madrid y Barcelona para actuar en consecuencia.
"El sistema político que nació con la Constitución de 1978 nos ha proporcionado el período más dilatado de libertad, convivencia y prosperidad de toda nuestra historia, y de reconocimiento efectivo de la diversidad que compone nuestra realidad. Conviene que lo tengamos bien presente, pues a menudo se pretende que lo ignoremos o lo olvidemos cuando se proclama una supuesta decadencia de nuestra sociedad y de nuestras instituciones", recalcó el monarca. No es un dato menor el recuerdo a la Carta Magna que se puso en vigencia a poco de que muriera el dictador Francisco Franco. Bueno es recordar que el tirano, que había tomado el poder a sangre y fuego tras derrotar a los republicanos en la cruenta guerra civil (1936-1939), fue el restaurador de la monarquía y desde ese lugar "intervino" en la sucesión de los Borbones, al punto de designar a dedo a Juan Carlos cuando el trono le hubiera correspondido a su padre, Juan, hijo del último rey, Alfonso XII.
Hace 40 años, el joven príncipe designado tuvo que remplazar por un tiempo a Franco, para entonces un anciano achacoso que no se quería retirar. Y comenzó a desplegar tímidamente algunas ideas de apertura que el propio Franco se encargó de interrumpir ni bien volvió a la gestión.
Un año más tarde, el dictador dejaba este mundo y correspondía entonces sí que Juan Carlos asumiera con toda la pompa. Que no lo fue tanta porque en realidad no remplazaba a un rey muerto sino a un tirano que lo había hecho jurar ante los "sagrados" principios del falangismo.
Los últimos deslices del propio rey (como haber ido a cazar elefantes a África en medio de la crisis, o tener una amante alemana, o permitir que un pariente político hubiese utilizado sus influencias para ganar dinero al margen de la ley) debilitaron su figura tanto como la de la monarquía en su conjunto.
Hace unos meses, el músico Carlos Núñez –tan gallego como Rajoy; José María Aznar, el anterior mandatario del PP; Manuel Fraga Iribarne, el fundador del partido de las derechas españolistas; y el mismísimo Franco– explicaba en términos irrefutables que "la unidad española sirvió mientras había riquezas que repartir". En su concepción de la historia peninsular, Madrid logró mantener la cohesión interna entre vascos, catalanes, gallegos, asturianos y castellanos, entre otros, porque en 1492 se lanzaron "a la conquista del sur", esto es, de las riquezas de los árabes que todavía mantenían el dominio en Al Andalus. Ese mismo año, por esas cuestiones sólo explicables por un golpe de suerte, navegantes bajo la bandera de Castilla y Aragón llegaron a América y hubo otro aquelarre de fabulosas riquezas fluyendo hacia el reino.
Casi cinco siglos más tarde, y cuando del imperio poco quedaba ya que produjera ganancias, nació la efímera Primera República, que duró menos de un año. La Segunda, en 1931, fue más radical y duradera pero terminó con la matanza de más de un millón de personas y dejó un país sumido en la miseria y el atraso más inconcebibles. En total, España fue república por menos de diez años en toda su historia. A esa cifra aludía Juan Carlos cuando hablaba del período más extenso de “libertad, convivencia y prosperidad” de la que disfrutó la nación.
Fue en este período que las empresas con sede en España cruzaron el Atlántico y se quedaron con algunas de las joyas latinoamericanas. Bancos, medios de comunicación, editoriales y empresas de servicios públicos cayeron bajo esta renovada “invasión” española. Eran los tiempos en que Aznar apoyaba un golpe contra el venezolano Hugo Chávez porque así se mostraba más cerca de George W. Bush en el plan de ofrecerse como imperio asociado. Al rey, en esta avanzada, le cabía silenciar a Chávez, como pretendió en una cumbre iberoamericana. Hasta que la crisis económica estalló, y no por casualidad, en Estados Unidos, para echar por tierra los sueños de restauración imperial. También con la posibilidad de grandes negocios que dieran sentido a la unidad, como diría Núñez.
La cuestión catalana es una daga clavada en el futuro español. Los partidos mayoritarios (PP y PSOE) buscan la forma de que el gobierno regional, la Generalitat, no avance con el referéndum planteado para noviembre del año que comienza. O por lo menos, morigerar el resultado. Ni se les ocurre cuestionar a la monarquía. Y es que la institución monárquica fue la única garante de la unidad nacional, como bien se dio cuenta Franco y aceptaron las dirigencias políticas a su muerte. Lo dice claramente, incluso, la Carta Magna.
Al día de hoy es difícil prever qué pasará en Cataluña, porque no es muy factible que la Unión Europea acepte la partición hispana –teniendo tan cerca otra consulta independentista como la escocesa– ni que Cataluña pueda tener el destino próspero que imaginan los más decididos separatistas fuera de la corona.
Por eso en el PSOE ya hay voces que hablan de reformar la Constitución para permitir una amplitud mayor en las autonomías regionales. La vieja lucha entre unitarios y federales, que tanta sangre costó en la historia argentina, no es una novedad tampoco para los españoles. Y los más despiertos entre los aperturistas ya hablan de federalizar la nación para que no se haga trizas en cualquier momento. Grupos de izquierda plantean desde hace tiempo crear una tercera república. Pero no es en esos términos que se planteó el debate. La casa real, a decir de Juan Carlos, está dispuesta a discutir cualquier nuevo "acuerdo de convivencia".
Pero es natural que de dejar el trono ni se habla. Por eso, algunos analistas resaltaron que el monarca haya dejado en claro que no piensa renunciar. El dato, a unos días de que cumpla 76 años, el 5 de enero, es importante. En el año que termina abdicaron Beatriz de Holanda y Alberto II de Bélgica, al llegar a los 75, y tras las sucesivas operaciones a las que debió ser sometido el Borbón, los rumores no cesan. Pero la imagen real y la del sucesor natural, el príncipe Felipe, no dan para intentar ese salto en este momento.
Hace unos días fueron condenados los responsables del vaciamiento de Aerolíneas Argentinas. El principal implicado es Gerardo Díaz Ferrán, otrora fuerte dirigente de la principal cámara empresaria española, nada menos. Mientras tanto, las víctimas del franquismo buscan justicia del otro lado del Atlántico, en la Argentina, porque en su tierra no lo han logrado aún a pesar del tiempo transcurrido.
Todo español de más de 40 años recuerda estos últimos 25 como una era de continua prosperidad, donde el esfuerzo personal parecía tener recompensa y se podía pensar en proyectos. Ahora temen por el futuro de sus hijos ante la amenaza de que privaticen la salud y la educación.
España vivió estos días el azote de un temporal que, entre otros cataclismos, derribó al santuario la Virgen de la Barca, en la Coruña. Al sagrado edificio lo partió un rayo. Para pensar.

Tiempo Argentino
Diciembre 27 de 2013

sábado

Secretos, mentiras y un blooper en las Cortes



La participación de Mariano Rajoy en la audiencia con los parlamentarios que le exigían explicaciones sobre los pagos ilegales en el Partido Popular no fue del todo feliz. Incluso se hizo muy popular el blooper de cuando leyó su texto exculpatorio (ni se le pasó por la cabeza a sus asesores dejarlo improvisar) demasiado detalladamente. Tanto que cuando el texto decía "fin de la cita", un indicativo de que debía cambiar el énfasis ensayado para cautivar a los televidentes, el presidente del gobierno español, obediente, leyó "fin de la cita".
Sin embargo ese es un detalle menor que sólo sirvió para alimentar las redes sociales por un tiempo. Lo más sustancioso es lo que eligió soslayar en su discurso preparado por diligentes asesores de imagen, que a la vista de cómo están las cosas en el partido que sostiene en la actualidad el ideario neoliberal, vaya uno a saber cómo habrán de cobrar sus honorarios. Descontando que no hicieron su tarea por desinteresada militancia política.
Porque justamente el escándalo que tiñe la política española desde hace meses refiere a la forma en que los dirigentes del PP cobraron sobresueldos desde casi la creación del partido, a poco de morir el dictador Francisco Franco, en la segunda mitad de los años '70. El otro gran escándalo de la España de hoy día envuelve a la corona de los Borbones y por ahora parece haberse solucionado con la mudanza de la infanta Cristina a Suiza, cosa de que se haga cargo de los platos rotos su esposo, el ex deportista Iñaki Urdangarín. Pero esa es otra historia.
En el caso del PP, el indicado para haberse cargado las consecuencias por el caso de los sobresueldos era el ex tesorero del partido, Luis Bárcenas. El hombre con el que Rajoy dice haberse equivocado al darle confianza, está entre rejas desde el 27 de junio y ahora debe tolerar que su propia esposa haya quedado imputada como su cómplice. No son inocentes, claro, pero el asunto es que ellos fueron parte de una maquinaria política que ahora le esquiva la nalga a la jeringa y fue entonces que Bárcenas decidió abrir la boca ante el juez Pablo Ruz. Fue hace un par de semanas cuando puso en blanco sobre negro lo que significaban las anotaciones en una libreta muy parecida a la que llevaban antiguamente los almaceneros. Una contabilidad muy casera en la que figura cada movimiento económico del PP mientras Bárcenas tuvo injerencia en esas cuentas.
La transcripción de la declaración, que publicó el diario El Mundo, cercano, hay que decirlo, al PP, es muy elocuente. El juez le pregunta al ex tesorero qué significan la anotación “Trajes M.R”. del 18 de abril de 2008 en esa libretita B, donde se inscribían las operaciones non sanctas. Allí figuran los aportes empresarios y los pagos a representantes del partido.
"Son gastos de representación del presidente –responde Bárcenas– son unos trajes que se hizo el presidente del partido, Mariano Rajoy, que se pagaron desde esa caja."
–¿Y sabe usted por qué se pagaron desde esa caja si los define como gastos de representación en la contabilidad oficial? –inquiere el juez.
–Pues porque probablemente no hubiese quedado estéticamente muy bien presentar ante el Tribunal de Cuentas una factura de sastre comprando unos trajes –responde el atribulado hombre, que ahora enfrenta cargos por una cuenta en Suiza por dos decenas de millones de euros que asegura –y no estaría mal creerle– que no son suyos.
Las libretas que tienen a maltraer al PP datan de los '90, cuando estaba el frente del Ejecutivo José María Aznar, pero se sabe que todos los dirigentes del partido creado como Alianza Popular por el gallego Manuel Fraga Iribarne en 1977 cobraron sobresueldos. Si fuera sólo por los sobrepagos la cosa no sería tan escandalosa para la sociedad española, que padece una de las crisis más profundas en su economía desde el fin de la guerra civil.
Pero todo resulta más irritativo porque esos pagos no permitidos por la ley electoral de ese país surgen de aportes que hicieron un puñado de empresas que luego recibieron beneficios con el PP en el poder. Por otro lado, la gran mayoría de esas empresas son constructoras, precisamente el rubro que con el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos a fines de 2007 arrastró al resto de la economía hispana a una espiral sin fondo. Y para colmo que el PP en el gobierno aplica medidas que no hicieron sino agudizar los dramas para la gente de a pie.
La lista de aportantes es interesante, porque uno de los principales es Sacyr, una constructora que en tiempos de auge se dio el lujo de tener una mayoría accionaria en la Repsol-YPF y que cuando las papas comenzaron a quemar salió a vender aceleradamente para poder solventar las deudas en la matriz, que la tienen al borde del nocaut desde entonces. Hoy todavía cuentan con casi un 10%, importante pero no determinante. Otra gran constructora, OHl figura como la mayor, con más de un millón y medio de euros, pero hay otras menores como FCC y Ploder. Todas ellas aparecen no sólo como dadivosos "populares" sino también como beneficiarios en la concesión de hospitales construidos bajo modelos de financiación y gestión privada en la Comunidad de Madrid.
De más está decir que integran los grupos que presionan para la privatización total de los servicios públicos en lo que todavía queda del Estado de Bienestar español. Según la Coordinadora AntiPrivatización de la Sanidad Pública de Madrid, estas empresas cobran un total de 45,15 millones de euros en concepto de canon y para comienzos del 2012, ya habían recuperado la inversión y les quedaban aún 30 años de canon en los que acumularán un ingreso neto de más de 100 millones de euros.
Este esquema de dádivas sirvió para alimentar a los think tanks del libre mercado, como lo prueba el hecho de que el presidente de la constructora OHL, Juan Manuel Villar Mir intentó deslindar sus responsabilidades en la trama que retiene a Bárcenas en prisión reconociendo solamente "donativos menores" a la fundación FAES.
Esa fundación, dirigida por Anzar y con sede en Madrid, tiene estrechos vínculos con los líderes de la derecha vernácula, al punto que en abril pasado el ex presidente español y el alcalde porteño Mauricio Macri inauguraron el I Foro para América Latina con la presencia rutilante de unos 80 personalidades destacadas. Entre ellos estuvieron los ex mandatarios de Uruguay, Luis Alberto Lacalle, y de Bolivia, Jorge Quiroga; junto con el ex vicepresidente de Perú, Raúl Diez Canseco; el ex ministro de Economía de Chile, Juan Andrés Fontaine y los escritores Álvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo Mendoza, entre otros.
¿Cómo es que todo esto salió a la luz? El propio Bárcenas lo revela en su última declaración. El 15 de julio explicó que al principio del escándalo voceros del partido le habían pedido "que hiciese un comunicado negando los hechos y tal, y yo al principio me resistí, por eso envié un comunicado al residente del partido en el que le decía que yo no había provocado la situación". Sucede que el diario El País había publicado los papeles de la contabilidad B, lo que originó el entuerto. El periódico, tradicionalmente cercano al PSOE, había recibido la documentación del ex diputado Jorge Trías, al que el diario El Mundo llama como el "tercer hombre" en la maniobra. Este ex legislador del PP tenía una profunda amistad con Bárcenas y siempre trató de dejar bien parado a Aznar. Dicen que porque no quiere perder su relación con la fundación FAES. Como sea, el ex tesorero le dijo entonces al juez, sin tapujos, que se decidió a prender el ventilador cuando Trías le llevó los papeles a El País. "Cuando empezaron los ataques indiscriminados, con todo tipo de improperios contra mí… yo le digo a mi abogado: Alfonso, tú sabes que los papeles existían porque te lo conté… la presión que estoy sufriendo en estos momentos es tremenda, algo tendremos que hacer."
Quizás esta declaración, que ocupa 190 folios, en una causa que acumula ya más de 5000, hubiese salido a la luz en forma segmentada y edulcorada, pero entre los presentes en el juzgado había alguien relacionado con el Observatorio de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) que de alguna manera aún misteriosa fue enviando información a uno de los directivos de la ONG, el abogado catalán Jaume Asens, que fue twiteando lo que iba diciendo Bárcenas en tiempo real. Hasta que le avisaron al juez, quien ordenó detener unos minutos la declaración y reconvino a los presentes, al tiempo que anunció un proceso contra Asens, que no estaba en la sala.
En un artículo que escribió con otro miembro de DESC, el argentino Gerardo Pisarello, Asens recuerda al premio Nobel de Literatura Elías Canetti, cuando dice que "el secreto ocupa la médula misma del poder. No se trata sólo de que no haya poder sin secreto. Es la propia capacidad de decidir qué puede salir a la luz y qué debe mantenerse en la penumbra la que constituye la esencia del poder."
"No me voy a declarar culpable porque no lo soy. No voy a dimitir ni convocar a elecciones anticipadas", replicó Rajoy, luego de mostrarse como víctima de una trampa tendida por el hombre al que había ascendido a tesorero. "¿Se han pagado sueldos? –se pregunta Rajoy–. Sí. ¿Se han pagado remuneraciones complementarias por razón del cargo? Sí. ¿Se han pagado anticipos o suplidos a justificar por gastos inherentes al desempeño del cargo? También, como en todas partes", se excusó, horas antes de que el FMI le pidiera que baje los sueldos de todos los ciudadanos. 

Tiempo Argentino
Agosto 3 de 2013