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viernes

La mano no tan invisible del papa

Hablar en el Capitolio de poner fin a la pena de muerte y a las guerras suena a osadía. Porque no pocos de los congresistas que aplaudieron conmovidos y derramaron lágrimas frente al Papa Francisco reciben –legalmente, eso sí- fondos para sus campañas de proveedores del Pentágono y de servicios para las cárceles privadas de Estados Unidos. Sonaría a inocente pensar que el Sumo Pontífice ignora esos datos. Por eso sus frases alcanzan la real dimensión del desafío del Papa argentino.
"¿Por qué las armas letales son vendidas a aquellos que pretenden infligir un sufrimiento indecible sobre los individuos y la sociedad?", se preguntó en el congreso estadounidense. "Tristemente, la respuesta, que todos conocemos, es simplemente por dinero; un dinero impregnado de sangre, y muchas veces de sangre inocente. Frente al silencio vergonzoso y cómplice, es nuestro deber afrontar el problema y acabar con el tráfico de armas", dijo a la industria bélica. "Cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse de la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito", señaló a los empresarios penitenciarios.
Jorge Bergoglio causó impacto en Estados Unidos, donde desplegó su caudal de recursos para seducir audiencias y convencer a dirigencias poco propensas al entusiasmo. Por estos días, ese país será el centro de las miradas por el inicio de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas. Si esto dijo ante los legisladores norteamericanos, habrá que ver qué tiene bajo la manga para los líderes mundiales que se darán cita en el edificio de Nueva York.
Uno de los que asistirá –además de la presidenta argentina Cristina Fernández, en su última incursión en ese ámbito- será Juan Manuel Santos. El presidente colombiano dio un paso importante el miércoles al estrechar la mano del líder guerrillero Timoleón Jiménez, Timoshenko, para sellar el acuerdo alcanzado luego de casi tres años de arduas negociaciones entre su gobierno y las FARC. Despejar el tema más árido en el proceso de paz como es el de la justicia transicional y la reparación de las víctimas, abre el camino para un acuerdo final y definitivo de paz que ponga fin a más de 50 años de fratricidio en los seis meses que se pusieron como plazo.
"Esto demuestra la madurez que ha alcanzado este proceso", destacó Santos en la capital cubana. "Desde una perspectiva fundamentalmente restaurativa (este acuerdo) abre las posibilidades de ofrecer verdades halladas y plenas", añadió Timoshenko. "Aun quedan dificultades enormes por superar, pero tenemos la certeza de que serán vencidas. La paz en Colombia no sólo es posible; es indispensable", abundó a su turno Raúl Castro, el anfitrión para este proceso y el que celebró, mano sobre mano, los tres vestidos de color claro, las históricas coincidencias alcanzadas.
Tiene razón Castro al decir que falta un trecho difícil todavía. No es la primera vez en la historia colombiana que la paz parece posible y algo o alguien conspiran para boicotear la salida. El fabuloso negocio de las armas mueve miles de millones de dólares y alimenta una maquinaria productiva difícil de disolver. En pocas palabras, hay muchos que viven de la muerte en todo el mundo. Y Colombia no fue una excepción en este medio siglo largo de enfrentamientos feroces.
Por lo pronto, hubo un extraordinario apoyo al documento firmado el miércoles entre todos los dirigentes internacionales. Desde el gobierno de Obama hasta el de Noruega –uno de los dos garantes en la mesa de diálogo- pasando por la Casa Rosada, que mostró su satisfacción por la novedad.
El que rechazó de plano este avance fue el ex presidente Álvaro Uribe. En una andanada de tuits protestó con su latiguillo de siempre desde que comenzaron los diálogos, en noviembre de 2012. "Se ha aceptado que delincuentes responsables de atrocidades no vayan a la cárcel a condición de confesar sus responsabilidades criminales."
El tema de la justicia es crucial para la construcción de una nueva Colombia. ¿Cómo se juzgan los delitos que puedan haberse cometido en estos años? ¿Quién se hace cargo de reparar el daño cometido? Si es que los guerrilleros tienen parte de culpa, sin dudas tanto el Ejército como las fuerzas de seguridad colombianas tienen su grado de responsabilidad. Mayor incluso porque contaron no sólo con el poder de fuego de un estado constituido sino porque desde fines del siglo pasado, a través del Plan Colombia, disponen de millones de dólares de apoyo en dinero líquido, armamento e incluso mercenarios pagados por Estados Unidos.
En el documento de La Habana, las FARC se comprometen a la "dejación de armas" al cabo de dos meses posteriores a la firma del acuerdo final, que sería, según los plazos establecidos, a más tardar el 23 de marzo de 2016. Uribe cuestiona este detalle en una batalla semántica. "En lugar de exigir entrega de armas, Gobierno ha aceptado la palabra dejación", tuiteó. "La palabra dejación equivale a que el terrorismo mantenga las armas y las use cuando quiera", y añade: "Gobierno no ha exigido entrega del dinero del terrorismo para reparar a las víctimas."
El otro actor político en contra del acuerdo fue el director de la División de las Américas de la ONG Human Rights Watch, el chileno José Miguel Vivanco. El acuerdo "permitiría que los máximos responsables de los peores abusos puedan eximirse de pasar siquiera un solo día en prisión", señaló el polémico abogado, en una nueva muestra de rechazo al proceso de paz en su conjunto. Insólito en una organización que debería apoyar iniciativas para descomprimir conflictos y arribar a soluciones pacíficas, aunque Vivanco siempre estuvo en contra de varios aspectos del proceso de paz.
El sorpresivo viaje de Santos a Cuba se produjo a pocas horas de que Francisco terminara su visita a la isla. Nada es casualidad en política internacional, y menos a ese nivel. No se puede decir que el Papa haya hecho contactos con los negociadores en La Habana e incluso trascendió que no dio lugar a una entrevista que le habían solicitado los representantes de las FARC. Pero el vocero del Vaticano, Federico Lombardi, aclaró los tantos: "Si ustedes recuerdan, el domingo el Papa hizo una llamada muy fuerte a que se encontrase una solución al problema." Douglas Cassel, profesor de Derecho de la Universidad de Notre Dame y uno de los tres abogados del gobierno en La Habana le explicó a la agencia The Associated Press que "incluso sin estar físicamente en la sala, el Papa fue una presencia muy importante" en ese tramo del diálogo.
Santos mostrará en Nueva York el documento alcanzado luego de febriles 20 horas de debatir la letra fina por los negociadores y sus equipos de asesores. Desde su oficina de prensa se encargaron de recalcar que allí destacará que esta nueva realidad convierte a Colombia en un destino apetecible para inversores de todo pelaje porque les dará previsibilidad y garantizará confianza de cara al futuro.
La mano invisible del mercado necesitó de la mano no tan invisible del Papa argentino, que se convirtió en un catalizador de expectativas. No es milagro, mal que les pese a sus seguidores más fieles. Es simplemente conocer el revés de la trama y aprovechar que todos los implicados en un conflicto necesitan a alguien confiable para poder deponer extremismos sin aparecer renunciando a principios. Siempre en el marco del evangelio y no de alguna inclinación izquierdista como le endilgan los más retrógrados conservadores dentro y fuera del catolicismo.

Como dijo Nancy Gibbs la subdirectora de la revista Times -que lo tendrá de tapa por cuarta vez desde que fue ungido, en marzo de 2013- Francisco "hizo algo notable (en la iglesia): no cambió las letras, pero sí cambió la música".

Tiempo Argentino
Setiembre 25 de 2015


martes

Hilos conductores

Apenas pasaron 20 días del 2015 y el mundo parece otro. No sólo en los países occidentales sino en la Argentina. Si hay un tema que cruza estas tres semanas con toda su virulencia es el del terrorismo y principalmente el extremismo islámico. Lo dramático es el modo en que se entrecruzan los discursos y la forma en que gobiernos de la pelambre menos presentable se untan de dignidad en torno de una cruzada que corre el debate acerca de las políticas de ajuste neoliberales que atraviesan el continente.

El corrimiento hacia el combate del fundamentalismo que despertó ese puñado de encapuchados que acribillaron a balazos a humoristas de la revista Charlie Hebdo en París es muy funcional al recrudecimiento de medidas restrictivas de las libertades individuales, como habíamos adelantado en la Columna Internacional del 9 de enero pasado. Al punto que el gobierno de François Hollande abrió el juego con una iniciativa para restringir el uso de las redes sociales por Internet y se adelantan medidas similares contra el libre tráfico de personas.

Pero no sólo eso. Si en España y Grecia partidos que cuestionan el modelo neoliberal vienen ganando adeptos ante su falta de respuestas a los problemas de los ciudadanos de a pie, la única solución parece ser cambiar el eje de la discusión.
Hay un viejo chiste que recuerda el esloveno Slavoj Zizek en uno de sus libros. Llega el marido a casa más temprano que de costumbre y se encuentra a su esposa con un hombre en la cama.

"¿Por qué llegaste antes de hora?", pregunta la mujer en tono agrio.

"¿Qué haces con ese señor en mi cama?", inquiere él, bastante más ofuscado.

"No me cambies de tema, yo pregunté primero", finaliza la mujer.

Algo como esto ocurre en Europa.

En vista de que la explicación de Podemos o Syiriza es más convincente, pasemos a otro tema. La gente que atacó en la revista francesa es una excusa impecable. Así, al tiempo que se inclinan peligrosamente hacia ese costado xenófobo, donde los griegos de Amanecer Dorado, los franceses del Frente Nacional o los británicos de UKIP se encuentran tan cómodos, deslizan la amenaza de que quien no esté con ellos está con el terrorismo. El domingo se verá si los griegos aceptan que votar por la izquierda prolatinoamericana que encarna Sirias, el partido liderado por Alexis Tsipras no los incluye en la lista de indeseables de la humanidad, como le dicen los dirigentes que los llevaron a la crisis.

En esa columna ya mencionada, terminábamos diciendo que con ese texto se intentaba dar un "marco a un drama que para los latinoamericanos puede sonar a extraño pero que sin dudas repercute, mal que nos pese, de este lado del Océano". Era casi de manual que el tema iba a tener consecuencias sobre los países de la región, como pasó con las leyes votadas en Estados Unidos luego de los ataques a las torres gemelas. Porque la historia demuestra que el liberalismo, esa corriente filosófica que sustenta a las libertades civiles y el respeto al individuo como fundamento social, muere irremediablemente en el neoliberalismo, una sumatoria de normas que impulsan la preminencia de los más fuertes sin el menor atisbo de humanidad.

Lo que era difícil de imaginar era hasta qué punto y con qué premura el drama que atravesó la redacción del semanario parisino iba a cruzar el Atlántico. Porque las acusaciones contra el gobierno nacional por no haber asistido oficialmente a la marcha que los mandatarios europeos fueron subiendo de tono en sectores de la oposición hasta calificarlo en algún caso de cómplice del terrorismo. Mientras tanto, las encuestas daban una mayoritaria conformidad a la gestión de Cristina Fernández, lo que desbarata la estrategia de tirar abajo las conquistas de su gobierno.

De allí a la descabellada denuncia del fiscal Alberto Nisman hubo un paso. Porque una cosa es cuestionar el intento de las autoridades por encontrar una vía para juzgar a los acusados en la causa AMIA en un acuerdo con Teherán desde lo político, y otra es acusar a la presidenta, su canciller y algunos militantes sociales de mayor o incluso nula cercanía con el oficialismo del delito de pretender encubrir a los culpables del bárbaro atentado que costó la vida de 85 personas hace más de 20 años. Es decir, sindicarlos de terroristas.

Se sabe de las relaciones del fiscal con agencias secretas de Estados Unidos e Israel, y de sus vínculos demasiado afines con oscuros personajes del servicio de informaciones nacional. Tras las filtraciones de WikiLeaks, se sabe también de sus debilidades y obsecuencias con la Embajada de los Estados Unidos. No se sabe tanto de sus razones para avanzar en una denuncia tan objetable desde el punto de vista jurídico, que es por lo que debía velar Nisman. Se desconoce también cómo llegó a ese tan trágico final del que ahora se alimentan depredadores de la peor calaña.  

Tiempo Argentino
Enero 20 de 2015

viernes

Cruzadas y terrorismo en la era de Obama

El único lenguaje entendido por asesinos como estos (hablaba del grupo extremista Estado Islámico) es el lenguaje de la fuerza. Por eso, Estados Unidos trabajará con una amplia coalición para desmantelar esta red de la muerte." Las palabras de Barack Obama resonaron en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York. Algunos, como los países que integran esta nueva alianza que el presidente de Estados Unidos armó para combatir a las tropas islamistas que de pronto se apropiaron de parte de Siria y de Irak, aplaudieron.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en cambio, se permitió en ese foro privilegiado –y a pocos metros de Obama– la duda sobre no sólo las acciones que emprenden los países occidentales con relación al terrorismo internacional sino incluso sobre el grupo mismo que hoy por hoy aparece como la encarnación del mal.
Es que, sin ir demasiado lejos, allí nomás, en ese mismo escenario, hace once años el entonces secretario de Estado Colin Powell entregó profusa información sobre el arsenal de armas de destrucción masiva que colocaba a Saddam Hussein, el presidente iraquí, como uno de los peores enemigos de la civilización. Algo que no debe haber estado ausente de la percepción de CFK cuando destacó que "desde las grandes potencias se cambia demasiado fácil el concepto de amigo, enemigo o terrorista".
Las críticas por la sinuosa política internacional que desarrolla el gobierno de Obama desde que llegó a la Casa Blanca son a esta altura un clásico entre grupos opositores de toda laya, pero también entre analistas y estudiosos de las temáticas internacionales.
Pero la sinuosidad se extiende a las estrategias que despliega la administración estadounidense en las últimas décadas. Como si encontrarse siendo la gran potencia global a la caída de la Unión Soviética hubiese desplegado ambiciones equiparables a las torpezas para llevarlas a la práctica. Al revés de Midas, aquel rey de Frigia que convertía en oro todo lo que tocaba, parecen trocarlo todo en un desastre, para ser elegantes y si se quiere naïfs.
Porque la guerra desatada por George W. Bush, que acabó con el régimen saddista, al poco tiempo demostró haber partido de una mentira como excusa. En aquel momento, el senador Obama se oponía al despliegue de tropas por las consecuencias que eso podría acarrear al país. Y con ese antecedente se presentó a los comicios de 2008 como una esperanza de cambios. De hecho, hace casi tres años se ufanó de haber retirado los últimos soldados de ese el pensamiento dominante entonces. Ahora, sin que se le moviera un pelo, inició una ofensiva que nadie sabe de qué modo terminará. Y sobre todo, que seguramente será una herencia maldita para quien lo suceda en 2017.
Como será que en su propio territorio, activistas por la paz como David Swanson, sostiene en su web War is a crime (la guerra es un crimen), que "cualquiera que comente el estado actual de Irak podría pensar que George W. Bush hizo algo bien". Ironiza en que un video difundido por ISIS, el anagrama con que todavía se conoce a EI en aquellas regiones, donde muestran las atrocidades cometidas y alguna frase del ex mandatario republicano: "Estás con nosotros o estás contra nosotros". En una esquina de la pantalla se lee "Bush dijo la verdad, a pesar de que es un mentiroso". Una frase que bien le calza a este Obama que echó por tierra con las razones que le permitieron ser coronado en Oslo hace casi cinco años.
Es interesante el ácido artículo de Peter Van Buren, un ex funcionario con 24 años de carrera en el departamento de Estado que fue designado para trabajar con los iraquíes luego de la invasión. Su paso por el país asiático fue entre 2009 y 2010, o sea, cuando el demócrata llegaba a Washington. "Mi función era dirigir dos equipos en la reconstrucción de la nación", señala Van Buren. "Eso significó pagar por escuelas que nunca se terminaron, el establecimiento de pastelerías en calles sin agua ni electricidad, y la realización de eventos de propaganda de temas generados en Washington." Señala el hombre que entre las acciones de acercamiento y seducción de los nativos estaba jugar partidos de fútbol en los que se garantizaba un resultado que permitiera integrar a sunnitas con chiítas.
El problema es que a la caída de Hussein, un sunnita en una población mayoritariamente chiíta, viejas enemistades quedaron a la luz y se manifestaron con toda virulencia en múltiples atentados registrados desde entonces. Para colmo, desde el Pentágono y con anuencia de la CIA se fomentó la creación de un modelo que reparte los poderes en tres: sunnitas en el parlamento, chiítas en el ejecutivo y un presidente de origen kurdo. Agua con aceite que incluso podría haber funcionado si no fuera, piensa Van Buren, que el primer ministro Nuri Al Maliki inició persecuciones y se abrió hacia actos de corrupción que empeoraron la situación. El cambio forzado por el departamento de Estado hace algunos meses ya era una decisión desesperada y tardía.
Van Buren –autor de un libro esclarecedor, Teníamos buenas intenciones: cómo ayudé a perder la batalla por los corazones y las mentes del pueblo iraquí"– reflexiona que un chico que forme parte ahora de ese contingente de 1600 "no botas en el suelo" (Obama prometió que sólo actuarán drones y aviones de combate pero no tropas sobre el terreno) tenía ocho años cuando Bush inició la invasión. "(El muchacho ) probablemente le tuvo que preguntar a su padre de qué se trataba eso". Y el progenitor le podría haber dicho que en 2011, cuando regresó a su casa con la frente bien alta, Obama había asegurado que "estamos dejando atrás un Irak soberano, estable y autosuficiente".
John Taylor anotó en The Unz Review, un foro alternativo estadounidense creado por el dirigente conservador Ron Unz, una lista que debería tenerse en cuenta antes de adherir fácilmente al pedido de Obama para una cruzada en tierras de Irak y Siria. "¿Se ha olvidado que los mujaidin que patrocinamos en Afganistán para luchar contra los soviéticos se transformaron en el Talibán y al-Qaeda? Por el agujero de la memoria, quedó la destrucción del Estado libio, que el propio Obama presidió, y la anarquía que prevalece en la actualidad." Y advierte que en Siria la mayoría sunnita, que está enfrentada al gobierno de Bashar al Assad, alauita y por lo tanto ligado a la vertiente chiíta del Islam, simpatiza con el EI. No porque participe de sus atrocidades, sino porque representan la posibilidad de sacarse de encima un régimen que les resulta opresivo. Esa fue la apuesta de la comunidad occidental cuando decidió apoyar a grupos opositores a Al Assad. Pero algo evidentemente salió mal. O tenía un componente envenenado y nada inocente que sirvió para forzar cualquier política pacifista de Obama.
La situación es tan enrevesada a estas horas que no resulta inaudito que Al Assad y el régimen iraní pasen a ser la mejor opción para combatir a los yihaidistas del EI. Detalla Glenn Greenwald, el periodista británico que publicó la información filtrada por el analista estadounidense Edward Snowden, los nuevos bombardeos sobre objetivos en Siria con apoyo de regímenes como los de Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Jordania. "Eso significa que Siria pasó a ser el séptimo país predominantemente musulmán en ser bombardeado por el Nobel de la Paz 2009, después de Afganistán, Pakistán, Yemen, Somalia, Libia e Irak".
Van Buren destaca que la excusa para abrir la política bélica fue la protección de los yazidis "una secta religiosa de la que nadie en este país habían oído hablar", pero de la que ya no se escucha demasiado. Y compara ese gesto con el del supuesto ataque en el Golfo de Tonkin que justificó la ampliación de la Guerra de Vietnam en 1964. "Esta última guerra en Irak cuenta con entrenadores en Operaciones Especiales y ataques aéreos a combatientes que tienen armas abandonadas por el ejército iraquí, que ahora debe ser reabastecido por Washington". Van Buren –que fue expulsado del gobierno en 2011 y padeció persecución civil– escribió también "Los fantasmas de Tom Joad: la historia del 99%". Una suerte de revival de Viñas de Ira, la novela de John Steinbeck que da cuenta de la crisis del '30 en los sectores más castigados del Estados Unidos. El 99% de los menos favorecidos en la sociedad estadounidense actual también padece una degradación en todos los aspectos en beneficio del 1% más favorecido. Es que una cosa va ligada a la otra. Y la inequidad social junto con la guerra son componentes básicos de este momento del mundo. Componentes tan terroristas como los que cortan cuellos en las arenas de Asia Menor.

Tiempo Argentino
Setiembre 26 de 2014

sábado

Las calles marcan la agenda

Salieron "con los tapones de punta", algo que no suele cuajar en el estilo brasileño. Pero el presidente de la FIFA, Joseph Blatter había pasado los límites. El hombre que comanda la máxima organización del fútbol mundial había señalado que las protestas populares que se desarrollan justo desde que llegó a Río de Janeiro para la Copa Confederaciones, no deberían repetirse en el Mundial del 2014. "Brasil es un país democrático, que les asegura a sus ciudadanos plena libertad de expresión", respondió ácidamente el Ministerio del Deporte.
No era para menos. De puro lisonjeros con el administrador nacido en Valais, Suiza, que rige la FIFA desde 1998 pero integra los altos mandos desde 1975 como director técnico –o sea que tuvo oportunidad de venir a Argentina cuando el Mundial que organizó la dictadura en 1978–, las autoridades brasileñas aceptaron todo lo que les pidió en torno del mundial con el costo político que ahora representa para el gobierno. La presidenta Dilma Rousseff, sin ir más lejos, se ganó una generalizada silbatina el 15 de junio pasado cuando inauguró la Copa junto al mandamás del fútbol-negocio en el inicio de las manifestaciones más importantes de Brasil en décadas.
Para la FIFA no son tiempos de promover represiones –no otra cosa sugiere la declaración de Blatter a la agencia alemana dpa en la que deslizó que "si vuelve a pasar lo mismo (o sea, si hay protestas) nos deberíamos preguntar si elegimos de forma equivocada en la votación". Y para añadir algo más de leña al fuego agregó que confía en que "el gobierno tomó nota y no se repetirá. Tienen un año para lograrlo", una frase que sonó a irritante amenaza.
Tampoco parecen épocas de hacer alarde desde el despacho de Blatter luego de que un fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea hubiera desestimado un recurso conjunto de la FIFA y de la UEFA en resguardo de los contratos para la televisación de los partidos de fútbol en la región. Ante un reclamo de ambas federaciones futbolísticas por la normativa de Bélgica y Gran Bretaña que obliga a retransmitir públicamente los partidos de la fase final del Mundial y la Eurocopa, el TJUE consideró que se debe salvaguardar "el objetivo consistente en la protección del derecho a la información y en la garantía de un amplio acceso del público a la cobertura televisiva de tales acontecimientos", y por lo tanto permite la televisación abierta según las premisas que entiendan aceptables las autoridades de cada país.
Para los brasileños, el lunes se abre otra expectativa de muchedumbres con ánimo indignado, por los gastos que cada vez más ciudadanos consideran superfluos en el marco de las falencias que padecen grandes capas de la sociedad. Es que la llegada del Papa Francisco a tierras cariocas para la Jornada Mundial de la Juventud también levantó quejas por lo que costará el primer viaje al extranjero del Pontífice nacido en Argentina.
Y así, mientras no se acallaron las protestas por los millones de los estadios mundialistas, muchos se preguntan cuánto costará el raid papal y sobre todo de qué modo será recibido el "administrador" de esa otra institución multinacional europea. En fuentes de la Iglesia se corroboró que el Papa jesuita dará otra muestra de austeridad franciscana, pero desde la derecha mediática de Brasil, como es el caso del diario O Globo, se publicó que el raid papal constará de casi 73 millones de dólares. Se cuidan bien de no mencionar el estimado de ingresos por los miles de peregrinos que acudirán a ver a Bergoglio desde todos los puntos cardinales del continente.
Ese mismo lunes en que Bergoglio aterrice en Río, otro paso importante se cumplirá en tierras venezolanas, cuando los presidentes Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro se encuentren para sellar un nuevo compromiso de pacificación regional. Luego de los chisporroteo surgidos cuando Santos recibió al opositor venezolano, Henrique Capriles, las relaciones volvieron a tensarse, no tanto como cuando asumía el colombiano, pero suficiente como para preocupar al resto de los países.
Por eso la presencia de Cristina Fernández en Bogotá tuvo la deliberada intención de componer una relación deteriorada, cosa de repetir, con menos pompa, el abrazo que de la mano de Néstor mantuvieron Santos y Hugo Chávez en agosto de 2010. El colombiano adelantó que está en condiciones de aclarar entredichos que, cree, se deben a malos entendidos no imposibles de arreglar.
Mientras tanto el ex mandatario Álvaro Uribe, acérrimo enemigo del chavismo, de todo lo que suene a progresismo y de los acuerdos de paz con las FARC, sigue sembrando cizaña sobre su sucesor y antiguo delfín. Santos, hombre de la derecha, demostró que no abandona su ideología pero intenta moverse con libertad en todos los planos, para desesperación de propios y ajenos. Así, mientras recibe a Capriles y seduce a la OTAN con propuestas de relaciones carnales, busca no aparecer como alguien que va a sacar "los pies del plato" en relación con sus vecinos más cercanos y al resto del continente.
Algo más al sur, en Santiago de Chile, el presidente Sebastián Piñera se preparaba para recibir a Capriles en otro desafío a la institucionalidad venezolana. Chile, Perú, Colombia y México integran el bloque de la Alianza del Pacífico, de notorios tintes neoliberales pero que se inscribe en la Unasur y la Celac como ámbito de pertenencia. Pero si pueden dar una mano de brea a la interna de Venezuela no habrán de evitarlo.
El conservadurismo chileno está en problemas desde que el candidato presidencial elegido en las primarias, Pablo Longueira, de la Unión Demócrata Independiente (UDI), acusara una repentina depresión que lo obligó a renunciar a competir por la presidencia en este mes de noviembre. La derecha está preocupada porque esta situación inesperada deja abierta una competencia por la candidatura que no saben aún cómo resolver sin dejar expuestas diferencias irreconciliables puertas adentro.
El camino de Michelle Bachelet al Palacio de La Moneda parece a esta altura expedito y con eso podrían abrirse las puertas, ahora sí, a los cambios que la sociedad chilena viene reclamando desde que regresó a la democracia. La Coalición centroizquierdista que gobernó hasta que la propia Bachelet culminó su primer mandato en marzo de 2010 no había querido "hacer olas" para remover la herencia que dejó bien abrochada la dictadura con la Constitución pinochetista y la legislación neoliberal. Pero los estudiantes demostraron en las calles que estas nuevas generaciones buscan otra cosa más acorde con estos tiempos. Bachelet pretende hoy por hoy representar esa esperanza con el bagaje de su experiencia en el gobierno. Para lograrlo deberá enfrentar la realidad de que en su período no fue mucho lo que cambió para la sociedad chilena.
El ex presidente Lula da Silva, que también sería favorito para una nueva gestión en el Planalto, se apuró a decir que no volverá a ser candidato en 2014. Las marchas de estas últimas semanas limaron en gran medida las esperanzas de que Dilma gane en primera vuelta en el 2014, como todo hacía prever. El metalúrgico asegura que no competirá contra su sucesora y al mismo tiempo alienta a los jóvenes que llenan las calles brasileñas con un rosario de quejas imprevisibles hasta que comenzó a rodar la bola en el Maracaná el 15 de junio. Lula ve con buenos ojos el reclamo y espera que su ex jefa de gabinete lo pueda encaminar hacia reformas políticas que tampoco en Brasil fueron muy profundas desde la recuperación de la democracia.
Por ahora las calles marcan la brújula, pero dentro de poco las urnas darán su veredicto.

Tiempo Argentino
Julio 20 de 2013