viernes

Batalla contra el humo en el CIADI



 Uruguay se enfrenta al tramo final de un litigio que por insólito no deja de resultar revelador acerca del rol de las multinacionales y sobre el alcance de las políticas nacionales en esta etapa de la globalización. El resultado de la causa que la tabacalera Philip Morris inició hace exactamente tres años ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) es esperado con ansiedad por todos los organismos de salud y de lucha contra el tabaquismo internacionales.
Como se sabe, el CIADI es el organismo del Banco Mundial puesto en marcha a fines de los 60 para la solución de disputas entre los gobiernos y los capitales globalizados. «Una de sus finalidades es dotar a la comunidad internacional con una herramienta capaz de promover y brindar seguridad jurídica a los flujos de inversión internacionales», dice entre los considerandos de su fundación.
Como también conoce cualquiera que cruzó alguna vez «el charco» en este último lustro, las leyes uruguayas en cuanto al consumo de cigarrillos y la publicidad en las marquillas son mucho más severas que en otros países. De hecho, Uruguay es el modelo que exhibe la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la prevención de ese flagelo del mundo moderno que es el tabaquismo.
¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? La historia arranca con la llegada del Frente Amplio al poder, hace 8 años. El primer presidente de la agrupación de centroizquierda que rompió con el bipartidismo oriental fue Tabaré Vázquez, un reconocido oncólogo entre cuyas promesas de campaña figuraba precisamente convertir al «paisito» en un territorio libre de humo de tabaco. Un año más tarde cumpliría al dictar una ley por la que Uruguay sería la quinta nación del mundo y la primera de América Latina en establecer estrictas prohibiciones de fumar en ámbitos públicos y de hacer publicidad de cigarrillos.
La medida obviamente fue aplaudida por la OMS y todos los que en el mundo combaten esta adicción legal que causa millones de muertes al año por enfermedades ligadas con el consumo de tabaco, principalmente cáncer.
Pero como también es obvio, las tabacaleras no se quedaron contentas porque sospechaban lo que luego ocurrió, y es que la decisión del gobierno prendió en el resto del continente y también en el mundo, al punto que hoy son 60 los países –entre ellos Argentina– que prohíben fumar en espacios públicos y limitan la publicidad o imponen advertencias cada vez más alarmantes en las marquillas. Es así que Philip Morris, una de las mayores compañías del mundo en el rubro, elucubró un insólito recurso para, como dicen las autoridades uruguayas, castigar la «insolente» decisión de Tabaré, luego refrendada e incrementada durante la gestión de su sucesor, José Mujica, que la considera una política de Estado.

Acuerdos multilaterales
La respuesta de la tabacalera vendría por el lugar menos pensado y en febrero de 2010 planteó una demanda ante el CIADI por considerar que el Estado uruguayo violó el tratado de inversiones firmado con Suiza, el territorio donde la multinacional tiene su sede administrativa. El caso, como aclara la firma (ver Razones...), se refiere específicamente a la regulación de la forma y presentación de los paquetes y jura que no tiene nada que ver con la limitación en el consumo en espacios públicos. Dice que la normativa oriental contraría los acuerdos de inversión y afecta la seguridad jurídica de los capitales invertidos en Uruguay. Como resarcimiento, pide 2.000 millones de dólares.
Un punto que destacan todos los que estudiaron el tema, entre ellos varias ONG internacionales, es que la facturación anual de Philip Morris ronda los 80.000 millones de dólares anuales, y por lo tanto duplica el PBI de la República Oriental del Uruguay. Y que reclama una compensación que equivale al 7% del producto económico total de los 3,4 millones de uruguayos durante un año, que deberían tener que aportar unos 590 dólares por persona. Es interesante resaltar además que según la OMS, el tabaquismo provoca la muerte de unas 5 millones de personas al año y genera pérdidas relacionadas con la atención médica o ausentismo laboral de alrededor de 500.000 millones de dólares en el mismo período.
«Nuestro pequeño país es un laboratorio de enfrentamiento con una multinacional que tiene mucho que ver con el comercio del tabaco y con todo lo que significa», consideró el presidente Mujica al inaugurar en noviembre de 2010 la IV Conferencia de las Partes sobre el tratado de la OMS para el control del tabaco, que se desarrolló en Punta del Este en el marco de la demanda de Philip Morris.
El encuentro congregó durante seis días en la ciudad balnearia oriental por antonomasia a representantes de casi 170 naciones y un puñado de ONG que tomaron ese conflicto como un antecedente para futuras controversias con las multinacionales. Campaign For Tobacco Free Kids, la American Cancer Society, la World Lung Fundation y la International Heart Foundation, entre otras, no quisieron quedar al margen de la cumbre e incluso loaron al gobierno uruguayo al que celebraron «por su liderazgo en la implementación de políticas para el control del tabaco y su decisión de enfrentarse a las tabacaleras». Lo curioso es que también se plegó al apoyo el alcalde de Nueva York, el conservador Michael Bloomberg, quien llamó por teléfono a Mujica para ofrecerle «toda la ayuda posible» y decirle que estaba «hombro con hombro» en esta patriada. Y donó 500.000 dólares para la causa.
El ex presidente Vázquez pronunció entonces un discurso que para los antitabaquistas resulta memorable: «La empresa está interesada en darle un escarmiento a Uruguay e intimidar a otros países que sigan su rumbo. Philip Morris no ahorrará recursos para lograr su objetivo. Tiene mucho dinero y el dinero tiene mucho poder, el de la frivolidad y la corrupción». Y recordó que de allí viene la oposición feroz a las leyes contra el cigarrillo, «(esa oposición) no parte de los fumadores uruguayos, que los hay y muchos, ni de los comerciantes que venden productos de tabaco, que también los hay y con derecho a hacer buenos negocios».
Fuera del recinto, integrantes de la Asociación Internacional de Productores de Tabaco (ITGA, por su sigla en inglés), que se arrogan la representación de cultivadores de 26 países, se quejaban de que se les hubiera negado la posibilidad de participar como observadores en la conferencia. «El objetivo era mostrar el terrible impacto que tendría en millones de pequeños y medianos cultivadores la aprobación de los artículos en los que figura la prohibición de utilizar ingredientes en los productos con tabaco». Precisamente estos ingredientes son los que los estudios científicos demuestran que aumentan el riesgo de enfermedades y además incentivan la adicción al tabaco.
«A medida que las ventas a los países en vías de desarrollo son cada vez más importantes para los gigantes del tabaco, estos incrementan sus esfuerzos alrededor del mundo para combatir las duras restricciones a la comercialización de cigarrillos», publicó entonces otro diario neoyorquino de fama mundial, The New York Times, en un artículo dominical sobre ese encuentro de fines de 2010 en Punta del Este.

Dinero para gastar
Hace algunas semanas, cuando comenzó esta nueva etapa del juicio, el canciller Luis Almagro recordó el amplio apoyo de la comunidad internacional a la posición oriental, sobre todo a través de argumentos brindados por la OMS y de la experiencia de Australia en su lucha contra las tabacaleras. Es que el año pasado la justicia australiana desestimó un juicio de Philip Morris sobre los mismos puntos y las autoridades lograron avanzar con su propuesta de cajillas únicas y sin publicidad para todas las marcas de cigarrillos. El planteo de la multinacional es por algo menos rígido: en Uruguay las normas obligan a colocar imágenes por cierto dramáticas sobre el mal que produce el cigarrillo y que tienen que ocupar el 80% de la superficie de los atados. También considera engañosa la oferta de productos suaves o light ya que son igualmente dañinos para la salud.
De cara a la OMS, las cifras oficiales indican que sólo en el primer año de vigencia de la ley, el consumo en Uruguay se redujo un 25%, los infartos al miocardio disminuyeron 17% y también bajó la presencia en el aire de partículas derivadas del consumo. Mientras tanto, el juicio avanza en el CIADI, que ya escuchó a las partes y en un par de meses emitiría dictamen. ¿Qué podrá decidir, teniendo en cuenta que se trata inversiones de dinero contra el valor de la vida humana?
Es difícil decirlo, pero quizás la respuesta de Josefa Sicard-Mirabal, directora de América del Norte de la Corte de Arbitraje Internacional a un medio oriental, aporte algo de claridad: «Es un tema muy interesante, porque en el reclamo se confrontan lo que permite o no la Constitución y las acciones de una entidad poderosa que tiene dinero para gastar».

Acción
Marzo 15 de 2013

domingo

Gianni Vattimo: "El futuro del mundo está en América Latina"

Hace años que Gianni Vattimo es una figura central en la filosofía contemporánea. Egresado de las universidades de Turín y de Heidelberg, discípulo de Hans–Georg Gadamer y continuador de Heidegger y Nietzsche, se reivindica como católico de rezo nocturno, comunista y gay en un país como Italia, que por el peso histórico del PCI y del Vaticano, siempre mantuvo esas cuestiones en permanente tensión.
Es uno de los impulsores del concepto de posmodernidad, pero también del llamado "pensamiento débil", una forma de dar cuenta de los acontecimientos sin estar aferrado a una lógica férrea, unívoca. Una forma de ser de izquierda sin ser estalinista, en términos brutalmente sencillos. Con una indeclinable inclinación política, es diputado en la Eurocámara por la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa como representante del partido Italia de los Valores. 
En esta charla con Tiempo Argentino habló del presente, de cómo influye la designación del Papa Francisco y la muerte de Chávez en el futuro del mundo, del rol de contrapeso a los poderes del mundo que espera de Latinoamérica, de los medios y de una investigación que como diputado le tocó encarar al comienzo de este siglo sobre el sistema de espionaje electrónico más grande del mundo: la red Echelon. 
–Cómo cambió todo desde la última vez que estuvo en Buenos Aires, en diciembre pasado, ¿no?
–Aparte de la inundación, que ya me ocurrió aquella vez, sí, la designación del Papa es una noticia trascendente.
–Que va en paralelo con la muerte de Hugo Chávez.

–Sí, aunque eso era algo que estaba más anunciado. Pero para mí la novedad más radical fue la designación del Papa. Porque en un sentido confirmó la centralidad de América Latina en el mundo actual. Eso era claro con Chávez, pero en mi imaginario, que no sé si es una imagen o una mitología de América Latina, tengo la impresión de que lo que acontece con Chávez, con Venezuela y con la política latinoamericana se ha definido más plenamente con la designación de Jorge Bergoglio. Incluso, los dos acontecimientos son casi simultáneos. Entonces, ¿qué significa la leyenda, la historia de Chávez en América? Pues que finalmente se obtiene un continente más independiente, para mí el punto central. El continente representa un contrabalance al imperialismo yanqui, absolutamente. Mi actitud, como la de mucha gente de Europa, es como una mirada mitológica de Latinoamérica en el sentido de transformación de la política internacional. Por ejemplo, cuando Lula va a visitar a Mahmud Ahmadineyad en contra de la voluntad norteamericana, esto significa una modificación del balance internacional. Es del tipo de acontecimientos que me interesan. Cuando se añade la elección del Papa resulta más evidente que hay una tarea histórica latinoamericana. Repito: en parte esto lo reconozco como un mito. Pero espero que se impongan en la política internacional algunos países un poco más populares. No digo el mundo comunista ideal del futuro, pero que algo cambie.
–En los últimos años, Chávez pareció acercarse mucho más al cristianismo y a la vez hablaba mucho de Nietzsche, decía que lo estaba leyendo, que cuando se estaba haciendo su tratamiento por primera vez había pedido para leer Así habló Zaratustra.
–No le había escuchado decir eso, fíjese. Pero me alegro por él, porque Nietzsche es una lectura edificante, tenía un muy marcado sentido agonístico de la vida.
–¿Usted llegó a conocer  a Chávez?
–Estuve una vez con un grupo de diez personas, después de su programa Aló Presidente, un domingo por la tarde. Fue un buen encuentro, aunque yo tuve más relación y me sentía muy contento con (Fidel) Castro. Con Chávez no he tenido un contacto tan directo, pero lo que él hacía era el castrismo verdadero, hacía lo que Castro había querido hacer. Su relación con el cristianismo siempre me pareció una cosa de pertenencia histórico cultural, es decir que era la cultura fundante, pero no sé si era tan…cómo decir… porque él era también un tombeur de femmes (un seductor empedernido), le gustaban las chicas claramente.
–Ese no sería un problema para su cristianismo, ¿o sí?
–No, no lo era, pero cómo decirlo, simplemente no era un cura.
–La designación de Bergoglio de alguna manera viene dar vuelta con un proceso que intentó clausurar el Concilio Vaticano II, que en su momento tuvo una gran influencia de la Iglesia latinoamericana. ¿Usted lo cree así?
–Confío en que es eso, porque los que mataron un poco al Concilio fueron los curiales del Vaticano, la tradición burocrática de Roma, que no es particularmente de derecha aunque si son muy conservadores. Me parece que Francisco abre la posibilidad de una nueva influencia del Concilio Vaticano II.
–Él teólogo Hans Küng decía que Bergoglio cumpliría una función como la de Mijail Gorbachov en la Unión Soviética.
–Yo creo que va a ser algo más, aunque lo que podría reducir su importancia es que el Vaticano es un poder económico enorme que necesita también de balances. Los dos grandes problemas de la Iglesia pública hoy han sido primero la pedofilia y luego el Banco del Vaticano. Y son problemas que la Iglesia se creó a si misma porque Jesús nunca habló mucho de si le gustaban los niños.
–Tampoco predicó por los bancos.
–No, absolutamente no. Los bancos son una creación absolutamente temporal de la Iglesia antigua. Pero fíjese que San Agustín era un filósofo y un obispo. Como filósofo podía desarrollar toda una teoría nueva sobre el cristianismo, pero como obispo tenía que ser un gobernante en medio del imperio romano en decadencia. Pero incluso, el problema de la pedofilia o la sexofobia de la Iglesia habla mucho de su actitud conservadora frente a las instituciones tradicionales como la familia, la herencia, el primer hijo. Todas estas cosas no tienen nada que ver con Jesús. Un Papa un poco más medido en su fundamentalismo, un poco más tradicionalista, más ligado el evangelio, se encuentra con esas superestructuras históricas que la Iglesia no puede eliminar de un día para otro, pero que son un escándalo para los creyentes. Yo tengo la tentación de no ser más creyente porque hay un banco del Vaticano o por la política sexual de la Iglesia.
–Otro tema de estos meses es que Italia se quedó sin gobierno. 
–Un ejemplo que se cita es que Bélgica estuvo 589 días sin gobierno. Pero Bélgica es un país más pequeño y tiene todas las estructuras europeas que se identifican un poco más con Bruselas y, sobre todo, tiene gobiernos regionales más fuertes y definidos que Italia. El punto es que en Italia decimos que es un problema de Europa, que está contando con nosotros ciudadanos italianos más como un límite que una oportunidad, como algo positivo. Nos imponen límites de balance, nos impiden imprimir moneda, y esto me parece a mí un problema central. Además el problema fundamental de Europa es que los gobiernos nacionales siguen contando muchísimo en la arquitectura de la unión porque el Consejo Europeo es el gran senado del gobierno verdadero de Europa y son de derecha y ligados a una concepción económica que dice que el capitalismo es la mejor cosa posible. Esto efectivamente es el punto: Europa se organiza con una reforma que la haga más independiente frente a los poderes multinacionales extranjeros o se disuelve. Del lado de Italia puede venir un período de conflictos sociales muy marcados, quizás un terrorismo que renace y fomente un fascismo o un autoritarismo de Estado. Tengo miedo que pase esto, si no cambia algo de la estructura económica de los bloques en lo que se llama el fiscal compact (tratado de estabilidad fiscal), que ha sido aceptado inmediatamente por Italia pero no por Francia y Alemania. Nosotros somos los esclavos más diligentes.
–Pero Italia venía en decadencia tras los períodos de Berlusconi en el poder.
–En el sentido político sí, pero en el sentido económico es difícil de decir, porque la dramatización de nuestra situación económica ha sido un poco preparatoria para el remedio que el presidente de la República había pensado, que es (Mario) Monti y el gobierno de los técnicos como fin de la democracia. Uno no se puede imaginar cómo una política internacional tan elevada, tan dependiente de los bancos pueda ser democrática, pueda ser decidida por los ciudadanos. Por ejemplo, una regla de la Constitución dice que la política económica no puede estar sometida a un referéndum popular. Yo como diputado europeo, como me pagan, no puedo hablar muy mal de Europa, pero en estos momentos…
–No se trata de que hable mal, pero uno puede pensar si el crecimiento de América Latina no se explica por la caída de Europa, ¿no son dos caras de la misma moneda?
–Yo creo que América Latina se reconstituye un poco porque no han tomado más en serio al FMI, mientras que nosotros somos absolutamente esclavos de él y francamente no lo comprendo muy bien, porque incluso la derecha berlusconiana tiene muchas dudas frente a la política monetarista, de regularidad capitalista que nos imponen. Sin embargo, no sé hasta cuándo va a durar esto.
–¿No ve a movimientos sociales como "los indignados" capaces de hacerle frente?
–Yo creo que somos víctimas de un terrorismo económico y mediático terrible. En toda Italia, la gente acepta sacrificios porque dice "al final de mes, ¿dónde hay un salario?", o porque los bancos pueden cerrar. Hay una campaña terrorista mediática, los grandes diarios italianos son todos favorables a la política de Monti, aunque esto significa cada día 2000 desempleados más en Italia. ¿Hasta cuándo va a durar la paciencia del pueblo, del bravo pueblo italiano?
–¿Cómo era que Cicerón le dijo a Catilina (el dirigente romano acusado de conspirar contra la república en el siglo I antes de Cristo)?
–(Risas) "Quousque tandem, Catilina, abutere patientia nostra?" ¿Hasta cuando vas a abusar de nuestra paciencia, Catilina?
–En relación con los medios, en la Argentina hay una nueva ley que todavía no se pudo implementar completamente.
–¿Tiempo Argentino como está con la Ley de Medios, del lado de Clarín o del otro lado?
–Del lado de la ley.
–Ah, bien. La Ley de Medios, por lo que conozco –me la han dado a leer una vez– me parece un gran ejemplo para Italia, porque el dominio de Berlusconi se fundó sobre el monopolio de los medios de comunicación. La ley argentina la veo como una buena dirección hacia una política más democrática
–¿En  Italia nadie discute los medios más allá de los ámbitos académicos?
–No hay una política para los medios. Tenemos una televisión del estado (la RAI) que se comparte con las fuerzas políticas de la mayoría legislativa y el resto es un Far West donde Berlusconi hace lo que quiere. El proyecto que hemos tenido con la propiedad de los medios escritos y los televisados, que intentaba equilibrar un poco más las cosas, se disuelve ahora que la tevé y los medios electrónicos como Internet van destruyendo los diarios. Y yo todavía soy como un viejo señor que pertenece a la época del papel. 
–¿Cómo ve el futuro tanto de Europa como de Latinoamérica? 
–En un sentido, el futuro está en América Latina, porque el problema del mundo es que haya un fuerte contrapoder respecto a los poderes centrales, como son los bancos, las multinacionales. Yo tengo un prejuicio de tipo italocéntrico porque imagino la política mundial sobre el modelo de la política nacional de Italia a lo largo de los años 50 y 60. Entonces, el Partido Comunista nunca ocupó el poder, pero tenía una organización tan fuerte que condicionaba muchísimo y contrabalanceaba a los gobiernos. Yo veo que la función de Latinoamérica es similar, sin decir que todos los latinoamericanos son comunistas, claro. Pero es esta función de balance contra el poder mundial que nos ayude a no ser demasiado súbditos de los EE UU, de los bancos. 
–Pero EE UU también está en declive.
–Sí, es cierto, pero cuando pienso en EE UU pienso más bien en los bancos, en Goldman Sachs, pienso en el poder efectivo, y en efectivo, en metálico (risas). 
–China preocupa en Europa. ¿Cómo ve al crecimiento de ese país? 
–China preocupa en Europa sobre todo por razones de competencia comercial. Yo creo que hasta ahora es un gran protagonista de la escena mundial, pero capitalista. El pobre Mao se revuelve en su sepulcro, creo. Hasta ahora yo no entiendo muy bien el interés por China que no sea un interés de tipo teórico. Qué pasa con una economía que no es totalmente del capital, pero que es una economía capitalista, con mucho dinero. China obviamente es la gran curiosidad. Cuando hablo un poco de mitología latinoamericana, pienso que son los que hablan de una socialidad más típicamente andina, no tan individualista como la democracia formal de EE UU. Cuando discuto de Castro en Europa me hablan de las listas electorales que se compilan públicamente en los barrios, y yo digo "pero esa es el máximo de democracia". Obviamente, la participación incluye la limitación de la independencia formal de cada uno. Imagino que estos mundos –incluso la democracia china, pero eso para mí es la oscuridad total– estos mundos contienen un modelo de socialidad posible que no es el individualismo anglosajón moderno. Yo siempre he pensado que la posmodernidad era el mundo latino y americano, porque somos bastante menos prisioneros de la industria británica, del industrialismo. 
–Un mundo más multilateral incluso. 
–Yo pienso que la única cosa que Chávez había prometido hacer y no hizo, y creo que con buenas razones, fue crear una nueva Internacional Comunista. Porque creo que la idea central de una revolución mundial no funciona. No pienso en una toma del poder en Europa, pienso más bien en el anarquismo, pienso en el desorden dentro del orden. 
–¿Le interesa que haya desorden público? 
–No, pero que haya un poco de vitalidad, de revuelta. Un Estado liberal puede ser un estado con conflictos sociales, arreglados sí, pero con conflictos. Si no hay conflicto no hay vida, este es el punto. Pensadores italianos como (Giorgio) del Vecchio o (Antonio) Gramsci mismo pensaban en una democracia vital. Conflictiva aunque arreglada para que no sea una guerra de todos contra todos. Esto me parece importante incluso como una anarquía de la sociedad que sea un contrapoder que evite la ruina, el desastre que se está preparando con los recursos naturales. A mí el futuro no me parece tranquilizante, porque uno siempre dice "bueno, ahora somos una democracia formal." Y no. Sólo una buena revolución comunista instituye un Estado liberal.  «
Echelon, una red para la vigilancia global
–Usted integró la comisión de la Eurocámara que investigó la red Echelon, ¿qué me puede decir de eso?
–Fue una experiencia terrible. Cuando yo pienso en eso, pienso en la teoría del complot mundial que obviamente es otra mitología, pero negativa, negra, con buenas razones para ser creída. Es una red de control manejada por los grandes poderes de la vieja ONU: Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. El mundo anglosajón controlando todo. El problema de la red Echelon es que ahora no se la menciona más. Es interesante porque se devalúa todo bajo la teoría del complot mundial que siempre incluye un poco de misterio, como el Club Bilderberg. Yo creo que se habla demasiado mal de esta teoría del complot. 
–¿La red Echelon sigue funcionando? 
–Absolutamente. 
–O sea que en este momento nos están escuchando. 
–Por supuesto. Mi esperanza siempre ha sido que para escuchar todo se necesita demasiada gente, aunque es cierto que los motores de búsqueda son muy poderosos. El problema es que es algo básicamente ilegal. En los países donde hay  un sistema judicial, para escucharme se necesita la orden de un juez, pero ellos escuchan todo y después tiran como una red para atrapar peces. Si uno acá dice (se acerca al grabador) "bomba", "bomba", "Obama", "Obama", mañana quizás vengan a ver por qué se dice "bomba" y "Obama". Creo que la teoría del complot tiene sentido. Es muy difícil que haya un Gran Hermano, pero que haya todo un sistema de acuerdos secretos, no sé. La política de la moneda no la hacen los gobiernos nacionales. Yo sé que es una mitología, pero siempre las mitologías tienen algo de realidad. 
–¿Los gobiernos no se preocuparon por el tema Echelon?  
–Se preocuparon, pero individualmente no podían hacer nada porque son cuestiones militares y no se discuten públicamente, están ligadas a los tratados internacionales y los gobiernos europeos forman parte de la OTAN, que es Estados Unidos, que comanda todo. Nosotros habíamos utilizado una clave de una canción de Jacques Brel que era "Ne me décrypte pas" (no me descifres, por el tema "Ne me quitte pas", "No me dejes"). Pero no se podía hacer nada, y eso que se había comenzado con temas de competencia económica porque la Airbus había sido interceptada por la Boieng, y le había quitado un contrato de 6 mil millones de dólares con Arabia Saudita. Era algo relacionado con la libertad de mercado.
Tiempo Argentino
Abril 7 de 2013

sábado

Integración y paciencia estratégica en el Mercosur




Si uno se guiara por lo que deslizan los medios hegemónicos, la relación entre Argentina con Uruguay y Brasil pasa por uno de sus peores momentos y la prueba más evidente es el cruce por una frase poco feliz del  presidente José "Pepe" Mujica y la suspensión del proyecto minero de Vale do Rio Doce en Rio Colorado. Un par de incidentes más en una larga lista de situaciones conflictivas entre los tres países, normalmente con base en diferencias económicas.
En el caso de empresas oriundas del gigante sudamericano, dicen que ya no toleran  las "incertidumbres derivadas de medidas proteccionistas, presiones inflacionarias, restricciones cambiarias y limitaciones a las remesas al exterior que comienzan a asfixiar la disposición a invertir en el país vecino", según un artículo de la Agencia Estado, subsidiaria del conservador  O Estado de São Paulo, uno de los principales fogoneros de un Mercosur destinado a ser un simple tratado de comercio sin apetencias de integración regional. El diario sustenta, claro, la posición de la poderosa central patronal del principal eje industrial en América del Sur, la FIESP, Federación Industrial del Estado de San Pablo que se queja de trabas aduaneras, lo mismo que los emprendedores orientales.
No es casual que ante estos nuevos cimbronazos que involucran a empresas privadas que protestan contra medidas económicas del gobierno argentino sea el ex presidente Lula da Silva quien salga a poner paños fríos, con la contundencia que solía tener durante su gestión. "No sé quién está haciendo críticas al Mercosur, porque esas críticas no tienen ningún sostén, ni teórico, ni económico, ni social. Nunca hemos tenido una situación, yo diría, tan importante en el Mercosur. ¿Tenemos divergencias? Tenemos divergencias, como las tienen en cualquier bloque, como tiene divergencias cualquier alianza comercial", minimizó el ex dirigente metalúrgico en una entrevista con el diario uruguayo La República, previa a su visita para la inauguración de un seminario en Montevideo y también al micrófono indiscreto que incineró a Mujica.
Las cifras exceden cualquier comentario: en 1991, el año de su fundación, el comercio entre las cuatro naciones originales fue de 4100 millones de dólares y para el 2012 la cifra había trepado a 62 mil millones. En el mismo período, las inversiones brasileñas en Argentina pasaron de los 9000 millones de dólares y representan el 10% de la inversión extranjera directa (IED) de Brasil en el exterior. En la última década, incluso, los mayores grupos económicos de ese país tomaron el control de grandes conglomerados industriales nacionales. Entre ellos figuran la cementara Loma Negra, la cervecera Quilmes, la siderúrgica Acindar y el frigorífico Swift, por mencionar apenas  los grupos más emblemáticos.
El caso del textil Coteminas refleja un poco la cara opuesta a la de firmas como la Vale. Fundada por José Alencar, quien fuera vicepresidente de Lula en sus dos períodos, se quedó con la nacional Grafa –otro emblema de la industria nacional de otras épocas– y amplió las instalaciones en una fábrica de artículos de cama, de mesa y baño en Santiago del Estero que le sirvió para duplicar las ventas en Argentina. Ahora analiza otra inversión de 40 millones de dólares para seguir creciendo.
"El problema cambiario y de restricciones es un problema muy difícil. Una de las formas de evitarla es reinvirtiendo en el país", declara el actual presidente da Coteminas, Josué Gomes da Silva, a la misma Agencia Estado, que añade a continuación una frase sugestiva: "el empresario admite que el problema de las remesas no es trivial, pero dice que continúa obteniendo un buen margen para sus productos".  
Jorge Vasconcelos, miembro del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, el think tank que catapultó a la fama al dos veces ministro de Economía Domingo Cavallo, propone solucionar los altercados entre los socios del Mercosur apelando a las viejas enseñanzas de los jesuitas que poblaron la región hace 400 años. Otra mirada llamativa viniendo de un sector ligado a la gran industria, en este caso de Córdoba, y al neoliberalismo cavallista.
A eso mismo apunta Lula desde Montevideo cuando asegura que ahora falta crear una cultura de integración en América Latina que vaya más allá del comercio. "Tenemos que definir en nuestra cabeza qué es esa integración que queremos. ¿Es copiar el modelo de la Unión Europea? ¿Es construir algo nuevo? ¿Qué tiene en mente cada dirigente?", desafía el creador del PT. Que sin detenerse en minucias, avanza en una propuesta de "perfeccionar la participación del sector social en las decisiones del Mercosur, es decir, fortalecer el Mercosur sindical, fortalecer el Mercosur social".
Es cierto que falta una gran organización sindical regional que fomente intercambios y políticas gremiales sobre problemas que son comunes. ¿O las empresas no tienen asentamientos regionales, ya sea las multinacionales vernáculas o las trasnacionales basadas en Europa, Japón o Estados Unidos, como las automotrices y las electrónicas?
Pero también falta avanzar más en temas cruciales como la educación, la sanidad, la tecnología y la ciencia. ¿O es que el dengue no es una enfermedad común que ataca en Paraguay, el sur de Brasil, Uruguay y la Argentina? Los científicos se quejan amargamente de que de su tarea es evaluada mediante cánones establecidos con la vista puesta en otros horizontes, en otros paradigmas. Sin ir más lejos, se exige que los trabajos sean publicados en revistas "de alto impacto". ¿Cómo se determina ese impacto? Por como repercute en los países centrales, de donde son originarias esas revistas. No hay una publicación regional que avale los trabajos relacionados con las propias problemáticas, como sería encontrar una vacuna contra el dengue. O el mal de Chagas. O los efectos del glifosato en los cultivos que son la base del comercio internacional de los cuatro fundadores del Mercosur.
Buenos Aires y La Plata sufrieron estos días decenas de pérdidas de vidas humanas y daños materiales incalculables por una tormenta que las autoridades no dudaron en atribuir el cambio climático. En setiembre pasado vientos de más de 100 kilómetros por hora produjeron nueve muertos y destrozos considerables en Uruguay, parte de la Mesopotamia, el sur de Brasil, Paraguay y el este de Bolivia. Si verdaderamente hay un cambio climático –y los especialistas no dudan en que esto es así– ¿no será hora de que los gobiernos pongan en sus agendas al clima como uno de sus objetivos? Al mismo tiempo, también sería hora de que los ciudadanos exijan a sus elegidos que no sólo resuelvan el problema de las inundaciones con inversiones en infraestructura, sino que le impongan la necesidad de destinar dinero y recursos para que los científicos que estudian el problema, sobre todo en los dos países más grandes, como Argentina y Brasil, aúnen esfuerzos e información para que sus trabajos se conviertan en políticas públicas y no terminen meramente en papers para publicar.
Seguirán los cimbronazos entre empresarios argentinos, uruguayos y brasileños. Es parte de la naturaleza de las relaciones humanas y de la lucha por encontrar otros paradigmas. Pero hace años que las políticas de Estado en estas regiones se basan en el concepto de "paciencia estratégica". Itamaraty sabe que para que Brasil crezca necesita de una fuerte sociedad con Argentina y con el resto de Latinoamérica, lo que implica aceptar que los rioplatenses tengan un desarrollo industrial más adecuado a sus necesidades de dar empleo a la población.
En Montevideo se acepta que cada tanto alguna decisión económica afecte intereses de uruguayos como Argentina entiende exabruptos presidenciales, como ya ocurrió en tiempos de Jorge Batlle y Eduardo Duhalde, o la instalación de pasteras en la otra orilla. También en Itamaraty se terminan atemperando los reclamos sectoriales. Pero no es la mirada "perdonavidas" de un águila que no se dedica a cazar moscas. Argentina también, como recuerda el analista Juan Gabriel Tokatlian, adopta la paciencia estratégica al respetar un acuerdo de no proliferación nuclear y verificación recíproca con un país que tenía menos desarrollo en ese área. O entiende las razones para que tropas militares se extiendan en la Triple Frontera para vigilar el narcotráfico. O deja pasar la demora en la puesta en marcha del Banco del Sur mientras Brasil firma acuerdos para la creación de un banco de desarrollo con los países del grupo BRICS.
En 20 días se define cómo sigue el destino del Mercosur, luego de las elecciones en Venezuela y Paraguay. Un comicio íntimamente ligado con el otro. El senado paraguayo demoró el ingreso de Venezuela por su oposición acérrima a Hugo Chávez y tras el golpe a Fernando Lugo, Asunción quedó temporalmente fuera del organismo de integración. Muerto Chávez y elegido otro presidente en Paraguay, el Mercosur encara una nueva etapa de paciencia estratégica.

Tiempo Argentino
Abril 6 de 2013

Chipre y la geopolítica del Mediterráneo



¿Qué pasaría si Chipre sale del euro?, se pregunta Kevin Hall, uno de los editores de McClatchy, un grupo de medios gráficos con sede en California. La respuesta no le pertenece pero ilustra sobre la situación en la estratégica isla del Mediterráneo. "Chipre sería el canario en la mina de carbón". Los antiguos mineros llevaban una jaula con un canario para determinar si en algún nuevo socavón había gases peligrosos. Si el simpático animalito se moría, mejor ir por otro lado. "Una salida para Chipre podría indicar grandes cosas por venir –dice Hall desde esa publicación, que se jacta de haber nacido en 1857, cuando terminaba la fiebre del oro en California - grandes economías con problemas, como España e Italia, probablemente necesiten más fondos de rescate en medio de unas finanzas deterioradas. Los más pequeños, como Portugal y Grecia, que se enfrentan a una tremenda oposición ciudadana contra los programas de austeridad, podrían estar tentados también a salirse del euro. Podría comenzar un desenlace difícil de detenerse y de graves secuencias globales si los inversores comienzan a dudar del futuro de una de las monedas de reserva del mundo".
Desde que la crisis colocó a Chipre en el candelero, mucha tinta circuló para intentar desentrañar hacia dónde se encamina Europa luego de las caídas de Portugal, Italia, Grecia y España (países que en la jerga inaugurada por el Goldman Sachs Jim O´Neil se reducen al acrónimo PIGS, cerdo).
El caso de Chipre fue enfrentado por la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), a través de un camino inédito. Mientras que para defender al sistema bancario en los países de la Europa del sur se dieron "salvatajes", en Chipre el recurso es una quita en los fondos depositados. O sea, que las fallas del sistema financiero las paguen los ahorristas y no los contribuyentes.
En medio de esta evidencia, el jefe de la Comisión Europea, el laborista holandés Jeroen Dijsselbloem, provocó un vendaval. Dijo que la solución chipriota podría extenderse al resto de las naciones en problemas y le salieron a pegar desde todos los rincones. Los inversores hicieron saber que podrían protagonizar una corrida contra el euro a nivel continental, lo que hubiese llevado a extender masivamente el corralito de Chipre (un detalle: la palabra es una contribución argentina a la lexicografía internacional, porque se usa en todos los idiomas para nombrar a la restricción para el retiro de fondos).
Fue así que los mandatarios de España y Francia buscaron dar señales de que Dijsselbloem habían sido malinterpretado o se había ido de boca. Es entendible, son los países que más pueden padecer corridas. El problema con el titular de la CE no es que haya dicho algo erróneo, sino que advirtió lo que se pergeñaba en Bruselas, con lo que abortó la ventaja de la sorpresa.
La justificación para la diferencia en el enfoque, con todo, es que una enorme mayoría de los capitales depositados en Chipre es de ciudadanos rusos que utilizaron a la isla como paraíso fiscal. Más específicamente, se dice que es dinero no declarado proveniente incluso de la mafia. Los analistas calculan que un 30 % de los fondos alojados en bancos chipriotas, más de 20 mil millones de euros, vienen de Rusia.
Información surgida de Moscú daba cuenta de que aviones repletos partían hacia Nicosia, la capital chipriota, y no para celebrar las pascuas sino con ganas de plantarse frente a las puertas de los bancos para cacerolear por la anunciada pérdida de al menos 40% de los depósitos que superen los 100 mil euros.
Pero el temor de Mariano Rajoy y François Hollande al efecto contagio por ahora parece no corroborarse, tal vez porque en cada país hay problemas propios que tapan el bosque. España marcha hacia un 27% de desocupación hacia fines de año y una contracción económica del 1,5%, según datos del Banco de España, que además recomienda bajar aún más los salarios para enfrentar el problema. El socialista francés insiste con un impuesto a las corporaciones de 75% a partir de ingresos mayores al millón de euros anuales, lo que ya provocó la huida del actor Gerard Depardieu para escaparle al fisco. Como se sabe, se fue…a Rusia.
En Italia, el centroizquierdista Pier Luigi Bersani no pudo formar gobierno y dejó "la pelota en el tejado" del presidente Giorgio Napolitano, según dicen en la península. Al cabo de una semana en la que se reunió con líderes del movimiento del cómico Beppe Grillo y del partido de Silvio Berlusconi, Bersani hizo la única que le quedaba para no quedar pegado a la trampa de la derecha y al desafío de los "grillinos". Esto es que con tal de llegar al poder aceptara el gobierno de unidad que le proponía Berlusconi, lo que hubiese sido la excusa para que los seguidores del humorista terminaran de demostrar que los políticos son todos lo mismo. El problema es si habrá una salida negociada antes de que Napolitano termine su mandato, el 15 de mayo, o Italia se convertirá en otro testimonio –como Bélgica, que estuvo 589 días sin primer ministro- de aquella tesis anarquista de que un país puede subsistir tranquilamente sin gobierno.
Como sea, el contagio puede prender en cambio en Eslovenia, el pequeño territorio balcánico que enfrenta moras en un tercio de los préstamos. "El país ha perdido competitividad desde que se unió al euro. Los mercados han sido muy complacientes, pero ha quedado claro desde hace tiempo que los bancos necesitan recapitalización, y no es fácil de obtener dinero en este clima ", dijo Lars Christensen, del Danske Bank, a Ambrose Evans-Pritchard, columnista del británico The Telegraph.
Y aquí es donde puede establecerse un pequeño juego geopolítico. Los Balcanes y la propia isla de Chipre fueron centro de disputa entre los principales imperios de la región. Desde que en 395 se dividió el imperio romano - Occidente, con sede en Roma y Oriente, con capital en Constantinopla o Bizancio- los enfrentamientos tomaron también un carácter cultural y religioso, entre lo que sería la Iglesia Católica Romana y la Cristiana Ortodoxa con sus variantes. Roma contra Grecia. La rápida extensión del islamismo puso en el medio un nuevo jugador, que tomaría alcance global con el Imperio Otomano, que en 1453 tomó Constantinopla.
Zona de conflictos permanentes (la actual Estambul es la llave para entrar al Mar Negro y meterse en la Europa profunda y en el Asia) allí comenzó lo que el historiador Orlando Figes considera la primera gran contienda verdaderamente mundial, la Guerra de Crimea, que envolvió en una matanza incalculable a turcos aliados con Francia, Gran Bretaña y la Austria de los Habsburgo contra el imperio ruso. Casi los mismos jugadores que se trenzaron nuevamente en 1914.
El Chipre de estos días es todavía parte de aquellas viejas rencillas. Porque luego de haber pertenecido a los turcos, en 1878 quedó como colonia británica hasta su independencia en 1960. Con una amplia mayoría de población griega que busca la enosis (anexión) al país heleno, tiene algo así como un 30% de habitantes de origen turco. En 1974 un golpe fomentado desde Atenas por la dictadura de los coroneles desató una invasión que terminó con la creación de la República Turca del Norte de Chipre (RTNC), un estado solo reconocido por Turquía. Una verdadera anomalía con un contingente de Cascos Azules de la ONU para evitar incidentes. La UE incorporó entre sus miembros a la nación grecochipriota, a pesar de que Turquía intenta formar parte de las grandes ligas europeas (como la OTAN) desde hace décadas.
Este miércoles, el gobierno turco anunció la ruptura de relaciones con la italiana Eni, en respuesta las prospecciones de nuevos yacimientos de la petrolera en aguas de Chipre. La empresa de mayoría estatal proyecta la construcción de un oleoducto que transportará petróleo crudo desde el mar Negro hasta la costa mediterránea. El canciller de Turquía, Ahmet Davutoglu, apeló a la reunificación de Chipre como paso previo a la explotación de los recursos energéticos frente a sus costas. "Turquía no permitirá medidas que hipotequen el futuro común de Chipre", advirtió Davutoglu por la televisión turca.
Una imprevista orden del presidente ruso, Vladimir Putin, para realizar maniobras en el Mar Negro, aporta lo suyo a la intrincada cuestión. "Son maniobras a gran escala sin preaviso", se limitó a decir el portavoz del Kremlin. Putin regresaba de la cumbre del BRICS celebrada en Durban.
Los países que Goldman Sachs bautizó con las iniciales de Brasil, Rusia, India, China y Sudafrica, cuentan con el 21% del PBI y el 44% de la población mundial dijeron allí presente en el tablero internacional como los jugadores de peso que le auguran todos los estudios geopolíticos para este siglo. Anunciaron la creación de un banco de desarrollo al margen del FMI y el Banco Mundial y la tendencia a usar monedas locales para el intercambio entre ellos. Y presionan para lograr cambios en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde India, Sudáfrica y Brasil aspiran a un cargo permanente.

Tiempo Argentino
Marzo 30 de 2013

viernes

Entre la propaganda y el estigma de Gorbachov



Los conocedores del cine recuerdan a Terry Jones como el director de los filmes del grupo británico Monty Python. Entre ellos figuran joyas como La vida de Brian y El sentido de la vida, las dos últimas. En todas se destaca el conocimiento que el galés –y en general del grupo humorístico británico, - tienen de la historia de Occidente. No por nada Monty -formado por alumnos de Oxford que se conocieron haciendo teatro en los tiempos libres- es todavía hoy, a 40 años de su paso por la BBC, una referencia de lo que se puede hacer apelando al humor inteligente pero también extremada y sutilmente culto. ¡Cuántos sketches ingeniosos de “creadores” actuales nacieron en aquellos 45 brillantes episodios emitidos entre 1969 y 1974!
En el año 2006, Jones, que ya había dado muestras de su erudición en el mundo antiguo en libros y documentales, hizo una serie de cuatro capítulos sobre los Bárbaros, o más bien, sobre esos pueblos a los que los romanos genéricamente llamaban bárbaros. La serie, producida, como no, por la BBC, todavía puede verse en el canal Encuentro y es altamente recomendable para entender muchas cuestiones que ahora se debaten en torno a la designación de un papa nacido en Latinoamérica, territorio bárbaro si los hay para la concepción eurocéntrica que domina en las sedes del poder mundial y las cabezas de las oligarquías vernáculas.
Entre los bárbaros del imperio romano figuran los pueblos celtas, los godos, los sasánidas, los hunos y los vándalos. Es interesante el capítulo que Jones tituló "El fin del mundo", curiosamente, como la frase que usó Jorge Bergoglio para explicar de dónde es originario. Allí, el documentalista une el nacimiento de Atila con el de Genserico. Para el imaginario del buen y fácil pensamiento, un fiero conquistador venido de la lejana Asia con ansias destructivas el huno, y una suerte de hooligan nacido en la “atrasada” geografía húngara del siglo V el otro. Pero que en la reconstrucción que hace Jones resultan ser tipos bastante más racionales y compasivos de lo que los retrata la propaganda romana, la mejor herramienta con que contó el imperio para prevalecer, destaca el ex Monty Python.
Jones los junta porque más o menos para la misma época -452 y 455 respectivamente- llegaron hasta las puertas de Roma, una ciudad venida a menos por la lenta declinación del imperio, y cada uno a su manera la devastó luego de que el emperador huyera como un Sobremonte de las postrimerías de la edad Antigua. Pero no se quedaron con sus tropas en la ciudad que todavía era el centro imaginario del mundo. ¿Por qué, si eran tan primitivos no la destruyeron totalmente y cubrieron sus ruinas con sal, como los romanos habían hecho en Cartago 147 años antes del nacimiento de Jesucristo? Una de las razones es porque no eran tan bárbaros como los pintaban, arriesga Jones. La otra es que el Papa León-que rigió los destinos de la Iglesia entre el año 440 y el 461- los convenció de alguna manera hasta ahora misteriosa de que se fueran. El dato que Jones no deja de resaltar en el documental es que ese hecho demostró que ya en Roma no mandaban los emperadores sino que el poder real estaba en manos de la Iglesia. Por ese hecho y algunos más, León fue llamado El Magno. Es, en cierto modo, el que concretó el sueño de los primeros cristianos, de ser la religión del imperio para extenderse luego sobre el mundo. Habían pasado de ser perseguidos a convertirse en los árbitros de la civilización construida por ese pequeño pero ambicioso pueblo de la península itálica que debió aprender a navegar para adueñarse del Mediterráneo y alrededores. Eran ahora los cristianos un verdadero imperio asentado en las fauces del otro, más terrenal y decadente, el romano.
Este detalle es uno más en la profusa historia de la Iglesia Católica Romana, que no por nada es dos veces milenaria. Es la institución más antigua de Europa y ese es un dato que convendría tener en cuenta antes de cualquier análisis sobre lo que implica la designación de Bergoglio como el número 266 en ocupar el trono de Pedro. Porque es obvio que los cardenales que lo eligieron tienen detrás de sí esos dos milenios y no las miserias de la derecha argentina o latinoamericana ante su pérdida de influencia actual.
Ya en los 60, la región había mostrado el rumbo que le quería dar a la Iglesia en el Concilio Vaticano II. Y 50 años, para la historia de la Iglesia, se comprenderá que es menos que un suspiro. ¿Volverá Bergoglio sobre esos pasos que quisieron clausurar bajo mantos de sal Juan Pablo II y Benedicto XVI? ¿Querrá hacer un giro copernicano?
Grandes sectores de la izquierda latinoamericana pero también de la derecha con sede en Miami leyeron que Francisco venía a pelear palmo a palmo con los gobiernos populares con un objetivo de liquidación de un proyecto de integración. Amparado este pensamiento en el rol que cumplió el polaco Wojtyla con la Unión Soviética desde 1978. La pregunta sería ¿puede hacerse algo así hoy, en medio de escándalos financieros y sexuales como los que tiene la Iglesia en una Europa que se desmorona lentamente?
Da en el clavo el politólogo Atilio Borón cuando sostiene que en la región existen “procesos que cuentan con un enorme apoyo popular que ni remotamente existía allá (en la URSS)”, y agrega que “la ´revolución de terciopelo´ de Checoslovaquia nada tiene que ver con la Revolución Bolivariana de Venezuela, Evo Morales no es Lech Walesa, y Correa no es Ceaucescu”.
Es interesante reparar en el análisis que hace el suizo Hans Küng, un teólogo de 85 años que en aquel Concilio participó al lado de Ratzinger y que ahora argumenta que Bergoglio más bien intentará hacer como Gorbachov en los últimos días de la URSS, esto es, “propiciará reformas, hará una glasnost (apertura)”, pero no mucho más. Para lo cual recuerda que Mijail Gorbachov, el último líder soviético “no hizo una revolución, sino que introdujo reformas que corrigieron los errores que había antes. Lo mismo espero de Bergoglio, aun cuando no haga una revolución. Para no dividir la Iglesia, él empezará a introducir reformas.”
¿Qué tipo de reformas? Habrá que ver.Por estos días circulan versiones sobre la posición “amistosa” que el nuevo papa habría manifestado en la intimidad durante su arzobispado porteño para aceptar sino el matrimonio igualitario, al menos la unión civil entre personas del mismo sexo. Pero también deberá tener en cuenta –para no abundar en las cuentas del banco Vaticano o las denuncias de abusos sexuales- los problemas que aquejan a la “militancia” eclesiástica en torno del celibato. Que para los más conservadores resulta ser un tema eterno del cristianismo olvidando que en dos milenios hubo de todo, incluso papas que fueron hijos de papas, o casos como el de los Borgia, Lucrecia y César, hijos de Alejandro VI, el maquiavélico pontífice nacido en Valencia en 1431 bajo el nombre de Rodrigo Llançol y Borja.
Francisco recibió en una extensa audiencia el lunes a Cristina Fernández y ayer a Dilma Rousseff. Es evidente que hace medio siglo El Vaticano mira a América Latina como el reservorio más numeroso de católicos. Ya entonces la curia romana había percibido que el centro de gravedad del mundo se estaba inclinando hacia otros confines. El conservadurismo eclesiástico se unió al imperio estadounidense para intentar cortar de cuajo con esa posibilidad desde los 70. Ahora, tal vez, haya llegado la hora de cambiar de política y quién sabe, alguna vez el Vaticano se mude a territorios bárbaros ubicables en el Fin del Mundo.
Mientras tanto conviene no comprar el discurso de la propaganda, que como sugiere Terry Jones, convierte a santos en demonios y a réprobos en venerables, y no creerse que estos procesos democráticos están prendidos de alfileres. Porque la tarea de Francisco, por fuerza, deberá ser algo más que marketing y buenas intenciones si no quiere que el Vaticano termine como la Unión Soviética.

Tiempo Argentino
Marzo 22 de 2013